lunes, 16 de abril de 2018

Enrique José Junor, 16 de abril de 2018

 180416 en su oficina en Pilar

Nacido en el 37, recibido en el 61. Pasó un año buscando laburo. Empezó en MRA en el 63? y se fue en el 71. Entra por relación de MRA con tío de la mujer, en el verano (fin del '62 o principios del 63) entra en oficina del TMGSM, en la parte del teatro mientras se construía el CCGSM, planta baja y algo más, estaba Brave Fontana Nicastro —ahí estaban Santoro, Ramos, y dos más más grandes que Junor, Kopiloff, Satow, Jorge Álvarez haciendo dirección [piensa que el único estudio que tenía MRA era éste], no estaban ni Gentile ni Rivanera. Ése era el estudio en ese momento. No había más dibujantes, otro chico que se fue. Empezó ahí doblando planos y haciendo heliográficas, casi un año. A los varios meses le permitieron dibujar baños, cocinas, detalles. Su primera experiencia laboral. Era verano, febrero. 

Iba trabajando en otras cosas con Ramos, que lo ayudó mucho. 

Trabajaron varios años ahí hasta que Álvarez desarrolló [?] el estudio en la calle Piedras [Solís]. Duro, concursos días sin dormir poca gente, era un tema el esfuerzo que hacía uno ahí. 

Con los años Banco Francés, CITEFA, SOMISA, Figueroa Alcorta, Villanueva y otras torres, más concursos. Cuando había concurso en que podía mantener su línea, se llamaba gente de afuera para el concurso, que después se iba. En ese interín entró Gentile, Rivanera, Bernabó entró después que él. (después del 71). Francisco Díaz, Rantz un tipo espectacular, un señorazo que los ayudaba muchísimo, y después la mujer, Ruth. Elvira Castillo, Jorge Álvarez director de obras, venía a putear cuando los planos tenían un problema. MRA lo mandaba a reuniones en las obras con las empresas, y después le contaba a MRA. MRA lo trataba muy mal, JA era un muy buen tipo, totalmente diferente de MRA, no era un tipo rígido-duro-exigente como MRA. Con JA podías charlar, en el estudio también boludeaba tirando papelitos. En Piedras [Solís] después alquilaron oficina enfrente [?]. Kopiloff era el que manejaba el estudio cuando MRA no estaba, era el mandamás, era un tipo que realmente proyectaba muy bien, le había encontrado la onda a Álvarez y realmente hacía mucho esfuerzo para lograr sacar las cosas como las quería MRA. Gentile se murió por el exceso de laburo y la presión, quiso superarlo a Kopiloff, hizo un esfuerzo enorme, porque los concursos los manejaba prácticamente Gentile en relación con Álvarez. A Kopiloff lo vi en el funeral de Ramos, medio de lejos porque no quedé bien con él. Era un tipo que trabajaba día y noche, sábado y domingo. [Le pregunto por qué quedó mal.] No es que tenía un trato despectivo… pasan esas cosas, me caía mal, no me gustaba. 

Cervantes, Teatro Colón, SOMISA, CITEFA, todas las obras privadas… era un montón de obra. 

Generalmente teníamos determinadas obras asignadas, viste, no es que manejabas las obras pero apuntalabas el dibujo. Éramos una especie de equipo, teníamos charlas con el ingeniero de estructuras, el de sanitarias, si había un problema venía Kopiloff, se sentaba y se iba, después venía Jorge Álvarez y se sentaba y se iba, venía MRA y se sentaba y se iba. [Esto a en Piedras [Solís].] Sí, en el TMGSM era chico, era un ambiente grande y una salita para MRA que tendría 4 x 3. [En Piedras [Solís] tenías un tablero fijo?] Eran 5 tableros, 2 más, 7, y había una sala atrás con 3 o 4 tableros tableros que no estaban llenos, estaban Ramos, yo, Díaz, Castillo, Ruth. Me dio mucha pena Rantz, lo vi hace unos 5 años bien, gran coleccionista de cuadros. Después de que me fui no tuve más relación, sí fui un par de veces a verlo, después me mandó una carta felicitándome porque había puesto mi estudio [por qué te fuiste?] yo me quería poner mi estudio [17:30 cuenta historia posterior suya] [Saliste de la facultad, un año buscando laburo, ¿Tu escuela de oficio entonces fue Álvarez?] Álvarez me enseñó absolutamente todo. Me enseñó todo lo que es arquitectura, todo lo que son detalles, yo salí de Álvarez hecho un tipo que me importaba un carajo laburar en una obra de 300.000 m2, me llevaba el mundo por delante. ¿Vos sabés lo que es laburar 10, 12 años, 12 horas por día, y la presión y la presión y la presión? Entonces todos estos nabos que eran socios míos no sabían un sorete. Yo hacía el proyecto, yo hacía los detalles, por eso los llamaba furgones de cola. Los únicos furgones que llevo son mis hijos. [A tus hijos les hiciste la escuela vos.] Mis hijos tienen la escuela de Álvarez. [Sigue hablando de su estudio.] [¿Dirección no llegaste a hacer en Álvarez?] Hacíamos dirección de obra. CITEFA, siempre estaba Jorge Álvarez dando vuelta, ¿no? Y a veces tenía contacto de obra sin que Álvarez supiera, porque me iba solo. Kopiloff me puteaba, “¿por qué llegás tan tarde?”, “porque me fui a obra”, “¿por qué te fuiste a obra?” “porque me llamó Fulano, tenía un detalle jodido, fui y lo resolví”. Eso lo hacía de motu proprio. No era fácil manejarme a mí. Era muchísima presión. [¿De guita cómo era?] Más o menos. Me casé en 1960. [No es que estabas apretado de guita.] No, no era eso. Siempre estábamos laburando. Hicimos concursos para la Rural, en el año 62 [66?] hicimos un pabellón importante para Shell. Una estructura toda de caños muy divertida. [Pregunto si eso fue en MRA o antes.] Por atrás de Álvarez. Yo llegaba a mi casa, a las 8 ponele, con el Gordo Ramos, yo tenía una casa en calle Santa Fe 1678 que tenía dos dormitorios, living-comedor y un dormitorio de servicio atrás que mi mujer no lo quería, y ahí laburábamos el Gordo Ramos y yo. [¿En qué?] Por ejemplo, el Gordo tenía contactos en todo lo que es decoración, Churba, todo eso, y hacíamos perspectivas que pedían, y ese tipo de cosas. Y con eso zafábamos. Pero eso significaba que nos quedábamos hasta las doce y media, una de la mañana. [Ese grupo que hacía las perspectivas, quién era.] Ramos y yo. [El concurso de Shell lo hicieron ahí también?] No, Shell lo hicimos en la oficina de Rodríguez Peña [que EJ había armado aparte con cuatro socios, y luego se la quedó como estudio.] [¿Tuvieron ayudantes en eso?] No. [Le pregunto en las obras en que trabajó, qué hizo.] En el Hípico, eso lo manejó Gentile. Gentile dibujaba y yo le pasaba. Eso lo hacía con Rantz. Intervenían los ingenieros, tiene ese techo que nos costó un huevo hacerlo. [Es un proyecto muy lindo. Y no es un proyecto típico de Álvarez.] Es que ahí intervino mucho Gentile. Gentile tenía mucha onda, tenía mucha capacidad de convencerlo a Álvarez, porque era un tipo muy inteligente… [¿Vos veías esa interacción?] Sí, la veía, veía que el tipo pisaba fuerte, y pisó tan fuerte que un día se murió. [Se autoexigió mucho.] Un riesgo muy grande tomaba él, además una tensión muy grande, cuatro o cinco obras grandes, con empresas como… que son jodidísimas. [Y esas cosas le caían a él.] Le caían a él, a mí no porque estaba en otra cosa, pero a Rantz, a Kopiloff. Le trabajábamos a la Armada en aquel entonces, la casa del capo de la Armada. [Ahí con quién estuviste?] Kopiloff estaba arriba de todo eso. [Arriba de Gentile?] También. Pero Gentile no le daba ni cinco de bola. Cuando vos tenés un estudio de ese nivel, hay luchas; y Kopiloff estaba arriba de esas luchas. [Seguimos hablando de los que quedaron.] Ojo que Álvarez no era un tipo fácil. No se bancó ni al hermano, no le dio posibilidades, aunque al hermano también le fallaba el bocho, no le daba. No era un tipo brillante. Había que decirle “hacé así”. [Lo acomodó al hermano.] Era muy obsesivo en ese sentido, no era un buen tipo, era un tipo jodido con el trato a las empresas [¿Tenés alguna imagen, alguna escena?] A mí me hizo una, en el Banco Francés, un día me llama y me dice “Enrique, andate al Banco, tercer piso, dale de alta, liberá a la empresa como que queda terminado”. Debe haber sido a los 4 o 5 años que yo estaba. Y lo del banco tenía un representante que era Mario Cook, que era muy buena persona, que el banco había nombrado como intermediario para tratar con el estudio. Vamos al tercer piso para hacer la recepción provisoria, veo y digo “Mario [Cook], esto no se puede recibir”, los muebles estaban torcidos, sueltos, mil cosas mal. Entonces pongo que no está en condiciones de tener la recepción provisoria. Al día siguiente me llama Álvarez, en la oficina, y estaban Polledo [?], Berni[?], el loco de Nicastro, había cuatro monstruos atrás en las sillas. Álvarez se sienta en la punta, se calló la boca, y me empezaron a putear, “pendejo de mierda, qué carajo te creés, que me vas a decir que no se puede entregar…”. Porque los tipos habían acordado la recepción provisoria con Álvarez. Álvarez ni palabra. “Yo entendí que no corresponde”. Me fui, me retiré, y a las tres, cuatro horas me llama Álvarez y me sienta, “¿Por qué no tomaste la recepción provisoria?”, “Arquitecto, mire…” “No lo hagas nunca más, el día en que yo te digo tomás la recepción vos la tomás”. Eso hacía Álvarez. Estaba en manos de las empresas. Él manejaba las empresas hasta cierto punto, y las empresas lo manejaban a él. Y era violento eso, me daba ganas de irme a la mierda. Y ahí empezó, después de eso me sentía mal, qué estoy haciendo acá. Si él me hubiera planteado un día antes, vos sí o sí tenés que aprobarla. Yo me sentí en la libertad de hacer lo que había que hacer. [Después cómo siguió?] En dos días arreglaron todo, Cook me dice “ahora le pregunto a Álvarez”, “yo no voy a ir”, le digo. Entonces lo mandó a Santoro, Santoro era un tipo que ponía la cara, lo trataba muy mal, Santoro era un gran tipo, un señor, pero un señor de primera eh“ que él estuvo con Ruiz [~] muchos años. Ruiz era el socio de Álvarez anterior, que Álvarez lo cagó por supuesto. [¿Qué es lo que sabés de eso?] Que esa relación terminó mal. Álvarez se quedó con el estudio, con todo. Y Ruiz es el que hizo el San Martín, el que dibujó el San Martín. Alguien me lo presentó a Ruiz en alguna comida, en algún casamiento. Me pareció un buen tipo. Creo que fue Rantz el que me comentó. Álvarez se lo comió. [Bueno, es lo que hizo con todos. Comparo proceso con Santoro, Kopiloff, clientes, equipo de producción. Entonces llamaba a Baliero y Katzenstein, etc., y ni figuran.]  Usaba a la gente. Cuando tuve ese quilombo ves que me estaba usando. Al pedo, porque si me llama antes… Media hora puteándome. Porque era guita. Y al día siguiente fue Santoro y firmó. Ahí tendría que haberlo mandado a Santoro. Él era socio de las empresas. 

Hay veces que venía de buen humor y te cagabas de risa, era un tipo muy agradable. Porque jugaba al tenis, una o dos veces por semana, venía a las 6 de la tarde, 4 de la tarde, se sentaba con nosotros, y a veces se reía, ¿viste? Era un tipo agradable, pero muy peligroso. Ahora yo le debo, lo que me enseñó, todo, y lo que tengo ahora, gran parte me lo enseñó él, y gran parte planteé la vida sin darme cuenta como, sin perder ninguna posibilidad de nada, y quizás intuitivamente me dejó cosas adentro que vos no sabés por qué carajo lo hiciste… [Le pregunto por momentos de trato directo con MRA.] Sí. [En qué circunstancias, en el tablero, por ejemplo?] Sí, se sentaba conmigo. Me traía papelitos, perspectivas. Hacelo así, así, estudiémoslo por ese lado. Manejaba el lápiz. El Gordo Ramos se debe haber quedado con todos esos papelitos, porque recolectaba todos esos papelitos. [Me habla de Ramiro Ramos, me pasa datos.] [Le pregunto por proyectos.] Hípico con Gentile. CITEFA con Kopiloff. SOMISA con Gentile en el proyecto, ya adjudicado el concurso. Estaba fundamentalmente Gentile, Rantz, no era mucha gente. Quedó bien esa obra. [¿En Solís?] En Piedras. [nota: o sea que sin duda está confundiendo Solís con Piedras.] Teatro Cervantes, en la marquesina, dibujando la marquesina. Estaba Kopiloff a cargo. Teatro Colón. Y muchas propiedades horizontales, que se iban distribuyendo en el momento en que llegaban a cada uno, y Álvarez se sentaba y… me acuerdo de Kopiloff con un papel transparente en la boca e iba tirando lo que Álvarez le decía. Kopiloff trabajaba día y noche. Cortaba el papel transparente, se ponía un cacho en la boca, y empezaba a dibujar. Se pasaba horas y horas dibujando. Kopiloff era una especie de monje negro, estaba en todo. [Pero también dibujando bocetos que le pasaba Álvarez para pasar a los dibujantes.] Bocetos que él los ajustaba, el tipo agarraba el plano, modificaba, venía Álvarez y corregía, los baños, el proyecto en sí, después se empezaban a hacer las imágenes de volumetría, las vistas, y ahí trabajaba mucho Gentile, colgaba los… [Hablamos de todo a mano, putea contra la computadora.] [Le pregunto por Santoro.] Álvarez lo trataba mal. No es que lo trataba mal, en el sentido de que tenía más confianza, a Satow lo tenía cagando, Santoro era un señor de traje gris, se ve que era vinculación anterior y sabía cosas de él, entonces lo castigaba, '¡pelotudo!', se sentía molesto porque el otro quizás no le había dado bola en ciertas cosas, entonces lo maltrataba. [¿Y eso lo hacía delante de otras personas?] Sí, ahí, en el estudio. Era un tipo jodido. [Le cuento aneda de Gentile y el escritorio.] Tenía esas cosas, ¿no? Claro, también, Gentile tenía los planos en el piso. ¡Estaba dibujando a mano el tipo! A mano suelta. [Le digo que las cosas pueden decirse de buen modo.] Era violento. [Y delante de todos.] Mal carácter. [Además una cuestión de querer…] Pisar. Te pisaba. Mostrar que todos dependían de él. Cuando el tío de mi mujer logró que me recibiera [para ingresar al estudio], él me recibió en el Teatro San Martín, y yo iba como un boludo todo cagado, y me atiende no sé quién estaba ahí, le manda a decir “está Junor, qué sé yo”, yo me meto, “Usted quiere entrar acá… qué sabe de todo esto…”, estaba apurado, se pone el saco “bueno vaya arregle allá adelante, venga el lunes”, loco. Yo tenía 28, 27. Tuve un período de 6, 7 meses sin cobrar, y me pusieron a dibujar inodoros en los baños, y a hacer heliográficas y cortarlas, y ése es el laburo que me daba. Estuve como un año con eso. Después de a poquito me fui acomodando. [Le digo cómo fue el pasaje de ad-honorem a cobrar.] Kopiloff en algún momento me dijo “estás trabajando bien, te vamos a dar un sueldo para que lleves a tu casa, algo mínimo…”, bien. Pero, a los asociados, los chupaba, eran dos o tres, Kopiloff, Santoro, Satow, Jorge Álvarez, todos puteaban porque él se quedaba con la parte del león mal. Y los tipos con familia, imaginate, apretados.  [Hablamos de tema de no acreditar a los involucrados en el proyecto.] Al final ya era parte del estudio, trabajaba directamente en algún proyecto con MRA, alguna iglesia, pero ya para ese entonces ya estaba hinchado las pelotas. [Le pregunto por Gentile.] Un tipo bárbaro. Capaz. Leal, con todos. Era un tipo que te daba una mano en cualquier momento, a espaldas de todos se sentaba con vos y te ayudaba con los problemas que tenías. Muy joven. Con mucha capacidad. Se fumaba todo. Se pasaba 10 horas, tenía un tacho de cigarrillos. [Le pregunto por Díaz.] 

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