martes, 9 de enero de 2018

Martín Enrique Laborda, 9 de enero de 2018

Martín Enrique Laborda 

Nacido 1941. Trabajó 1966-69. 

 

 

[Le cuento que vengo hablando con muchos del estudio. Digo que algunos no quieren hablar, tipo Kopiloff.] Y, era un tipo complicado Kopiloff. Era el tipo duro del estudio, ¿sabés? [Jodido hacia adentro.] Con la gente, sí sí. Y además jodido con los socios, por lo menos con algunos. Yo estuve del '66 al '69. [Y vos llegaste ahí…] Carlos Llorens, no sé si lo viste. [Sí.] Él y yo estuvimos con SOMISA todo un año, con Javier… En el estudio nos unieron… Nosotros trabajábamos en distintas cosas, y a Carlos [Llorens] y a mí nos pusieron de laderos de Javier Sánchez Gómez. [¿Vos llegaste porque estabas más o menos recién recibido?] Yo no estaba recibido. Me faltaban 3 años. Vivía en Banfield, Carlos Llorens vivía en Adrogué. Nos veíamos en la facultad. Un día, estaba [???mé] las fotografías en esa época, le mostré las fotos, “Ah, che, estamos haciendo un concurso para la Cámara de Diputados…”, ¿te acordás el concurso de la Cámara de Diputados, que ganó Solsona, sobre la Avenida Rivadavia? El concurso ése. Que se dibujaba en el Cervantes, en la oficina de obra del Cervantes, cosa que era muy usual de todo el estudio para que no hubiera nadie que te lo… como había mucho movimiento en el estudio, para que no te distrajeran a vos con cosas de tus obras usuales , y que nadie pudiera fisgonear qué pasaba. Entonces se hacían ahí o en la oficina de obra del [Centro Cultural] San Martín. Fui a parar al Cervantes, que estaba en obra, trabajé creo que un mes, dibujando a lo bestia. [Entonces entraste de cero full-time como estudiante.] Después de eso pasó un año antes de entrar al estudio. En el interín me contrataron Gentile, Junor y el Gordo Ramos, que tenían un arreglo con Stilka, Buró, te acordás que eran Gaite, Castro, Leiro, entonces yo iba después de la facultad al estudio de ellos, y ellos me dejaban trabajo para hacer, que era hacer perspectivas de los amoblamientos de Stilka. [¿Ellos que hacían para Stilka, el diseño del equipamiento o el diseño del arreglo de interior…] Creo que eran las perspectivas, que las hacía yo, y un poco el Gordo también. [La perspectiva de un ambiente arreglado.] Claro, claro. Me acuerdo de haber dibujado rincones, y cosas. El Gordo Ramos era muy buen perspectivista, era buenísimo, yo aprendí muchísimo con él. Bueno trabajé un tiempo en eso y después hice un concurso, ahí estaban Rantz, hice un concurso para el Mercado Concentrador, una especie de Mercado Central como el de acá pero en Rosario. Y ése lo hice en la oficina de obra del San Martín. No sé si estaba Gentile en ese momento. Después de eso ya Gentile me dijo si quería entrar al estudio, y entré en julio del 66. A trabajar directo con él, con Gentile. [Vos ya venías trabajando a Gentile de antes, o lejanamente?] Después del concurso de la Cámara de Diputados, yo iba al estudio, tenía que esperar que él saliera del estudio, porque esto era el estudio de ellos tres [dónde estaba] Perú y Chile [Perú 689, ¿7° piso?]. Lo más gracioso es que, yo fui socio de Kocourek, 21 años, y la primera oficina de Kocourek era en ese edificio. Y esa oficina de ellos tres, se la alquilaban a Kocourek que era el dueño de todo el edificio. Entonces yo los esperaba a ellos que llegaran, ponele 6:30 o 7:00, que iban de Solís a este estudio. Y ellos sabés que hicieron el concurso para un stand de Shell en la Rural [como este equipo, independiente], y lo ganaron, y salió en los diarios, y Álvarez estaba sorprendidísimo. Después dicen que se puso contento, porque sabía que tenía tipos adentro [Bueno, también ellos estaban a su manera afirmando autoridad, mirá lo que podemos hacer, frente a Álvarez.] Claro. Es muy lindo. Te acordás la Biblioteca de Jujo, que era como una pirámide, era una cosa por el estilo, con chapas [se hizo?] Sí! Ganó el premio, además. Y tiene que haber sido por esos años, 67… Y esas formas redondosas, yo cuando entré a trabajar con Gentile, [julio del 66…], julio del 66, me metió en Panedile. Panedile estaba por el piso 10, ponele, se hizo con encofrado deslizante. Me acuerdo haber ido a la obra que estaban los núcleos por el piso 20 y las losas por el piso 10, una cosa así. A hacer planos, las boludeces de siempre, los baños, la cocina, planos de obra. [Que lo hacías esto en… Solís?] En Solís. Cuando empecé a trabajar con Gentile fue Panedile y Solís. Y cuando… ¿te acordás la manía ésa de Álvarez de terminar las terrazas con algo, que no se vieran los tanques, las cosas horribles? Hice con él los tanques del Panedile, no sé si los has visto, son como unas formas redondosas de chapa, que también las losas… [¿cuando decís hice con él…] Con Gentile. Gentile para mí era el que más la movía en el estudio. [Ahá?] Sí, sí. [A ver dejame rebobinar, vos sos del '41, Gentile era del '36 o algo así, 5 años más grande que vos…] Cinco años, sí. [Y vos tenías…] 25. [25, 30, a esa edad es cierta diferencia, claro… y entonces vos dirías que ya desde que entrás al Panedile tu referente era Gentile, vos trabajabas con Gentile.] Con él, con él. Si no estaban, viste, Satow, Kopiloff, Santoro, sí, estabas con alguno de ésos. [Era como un subtaller dentro del estudio, y vos trabajabas con Gentile.] Claro. [No es que para algún trabajo por ejemplo Santoro tenía alguna necesidad de algo y te decían “che andá a darle una mano”] No, no me acuerdo de eso. Y trabajé después con ese cigarro que es el Club Hípico, me acuerdo que me encargué de hacer la carpintería de todo eso, después un barcito, que lo hicimos a imagen y semejanza del concurso de la Shell y de los tanques de Panedile, muchas cosas curvas y faldones que llegaban hasta el piso… ése creo que no se hizo, o se hizo la parte de la estructura pero toda esa parte de techos no. Y no sé si antes o después de ese año de SOMISA hubo un concurso muy importante en el cual ahí sí ya proyecté muchísimo, Universidad de La Plata. Eso estábamos en el San Martín también, y ahí estuve mucho tiempo porque había tanto que hacer, porque era enorme el campus ése, yo me acuerdo que Gentile me dejó mucha mano libre para proyectar. Nos llevábamos muy bien con él. [Describilo.] ¿A Chiche? Un tipo muy alegre, jodón. Simpático. Seguro proyectando. Mucha imaginación. Pero a su vez, la palabra no es [???] aceptaba, aceptaba propuestas, podía trabajar en un equipo aunque nunca estuvimos al nivel de él, pero si le parecían buenas te las aceptaba, no tenía el ego enorme, viste, de algunos. [Tengo la imagen de que el concurso se inicia antes y no sé si se adjudica después del golpe del 66.] Yo no sé cómo se parió ese concurso. [¿Cuándo te relacionás con SOMISA en sí?] Estando en el estudio de pronto nos dicen a Carlos y a mí, “ustedes van a trabajar con Javier Sánchez Gómez [1936, graduado 1962] que se instaló en un… que iba no sé si medio día, y nosotros estábamos… a la mierda con todo lo demás, trabajábamos en SOMISA. Con Gentile eh, y Javier. Full-time. Éramos Carlos y yo. [Con Sánchez Gómez a quien conocieron en ese momento.] Claro. [Le pregunto si todo esto pasa después del Panedile, Hípico y La Plata.] Creo que sí. No sé en qué época. Pero SOMISA debe haber sido, yo estuve 3 años, debe haber sido 67-68, que hicimos la documentación —porque lo que había que hacer era la documentación, el concurso ya se había ganado. Lo interesante fue que todo el hierro, y acá la tecnología de la construcción en hierro se había perdido hace rato, y había que inventar todo, cómo se hacía un cielorraso, cómo se hacía una división, además con la intención de hacer una cosa muy emblemática, ¿no? [Le pido que me dibuje un plano del estudio.] Acá hay unas cabinas telefónicas. Te llamaban por el micrófono, “arquitecto Laborda, su señora por 3773”. Entonces te levantabas, cerrabas la puerta, y hablabas de ahí. Cómo nos reíamos con Vannelli, vivíamos riendo. Acá estaba [Julio Horacio] Ajón [1936]. Un tipo muy buen tipo, muy simpático, que cuando yo entré al estudio entré en bolas, “hacé las planillas de carpinter…” “QUEE” no tenía ni idea, me faltaban tres años de carrera, yo era bueno proyectando, pero de ahí a… Y Ajón, te digo, un tipazo, se tomó todo el tiempo en enseñarme, “y acá en esta planilla fijate, mirá acá tenés una similar, hacé cómo esto”. Y eso era una cosa típica del estudio. “¿Y cómo hago esta obra?”, “Agarrá la obra tal”, era el modelo. Después se amplió, se abrió acá [al fondo], porque Carlos Llorens pasó a trabajar con Rantz en el Teatro Colón, y entonces estaban todos en un boliche independiente, y el Gordo también tenía su boliche por acá atrás, no me acuerdo porque yo no circulaba por ahí, creo que se alquiló otro departamento y se tiró algo y… [Vos nunca trabajaste de aquel lado?] No, no, siempre anduve por acá. [Me pregunta por María Elena Ruipérez y su marido Carrillo, que también trabajaban por ahí al fondo.] Después de SOMISA pasé a trabajar con Santoro, con él hice dos plantas embotelladoras de Crush, una en Martínez y otra en Mar del Plata, que no se llegaron a construir, y ahí sí hice el proyecto. [Todo esto del 66 al 69. Fueron años intensos.] Uhh, además la cantidad de cosas intermedias que había, yo te estoy contando las cosas grossas. Hice un proyecto para un edificio entre medianeras de la Sociedad Argentina de Actores, creo. Con Junor trabajé también para CITEFA, y hasta ahí hice una planta de explosivos, que era una especie, ¿viste por donde está Tecnópolis? Una especie de bunkers, como montículos de tierra, hice todo eso. Y después en los laboratorios había que hacer todo el laboratorio… ¿te acordás la manía de Álvarez… [con los azulejos] con los azulejos, que había que modular todo, teníamos unas tablitas, unas fotocopias, que decían 15,3, 30,6, 45,9, 61,8 [2], no se puede creer. Te muestro mi casa, todo así. Hice planos de los baños, no me lo pude, claro, una vez que entraste en eso después no te imaginás que la llave de luz esté en cualquier lugar del azulejo, tiene que estar en el encuentro de 4, qué menos. Bueno entonces [había que hacer esos?] laboratorios, todos azulejados, y entonces yo lo que tenía que hacer era de acuerdo a lo que estaba construido, los replanteos, estaban las ventanas, con banderolas, toda la pared de azulejos con las tomas con distintos tipos de tensión aire esas cosas. Creo que eso lo estaba haciendo con Junor. Le dije “che, si en vez de hacer en hacerlo con regla y escuadra y lapicera y [tinta? arriba del Rapidol], no lo hago en lápiz a mano levantada”, total lo que importa son las cotas. Uno tiene que acotar de qué punto arrancar de la pared para allá y para allá, y le pareció bien, entonces me hice una grilla con Rapidograph, regla y escuadra, 15,3, toda esa boludez, entonces le ponía un calco encima y lo hacía coincidir, y lo calcaba a mano, y salían como chorizo, imagináte. También hice la ampliación del subsuelo del Teatro San Martín, hacia la esquina, viste esos 5 subsuelos de estacionamiento, pero como gran obra arquitectónica no era nada. [Pero están muy bien hechos.] Sí, sí, eso a Álvarez no se le puede criticar, que las cosas no estén bien hechas, que sean generosas de medidas. [Deben ser los mejores estacionamientos de Buenos Aires, sin dudas.] La pucha, ¿viste lo que son las rampas? Bueno, ese tipo de cosas hacía. De pronto, te enganchaban, había que hacer eso, hacías eso. [Y así como me describiste a Gentile, entonces, a Santoro… estuviste trabajando un tiempo con él…] Estuve trabajando con él, en las plantas éstas embotelladoras de Crush y lo último que hice fue un edificio de departamentos y cocheras en Sarmiento [1148]. [Se hizo?] Hace poco lo vi y lo fotografié. Qué increíble. Dije “este edificio…”. [¿Se mantiene reconocible?] Sí se mantiene reconocible. Mirá. Tiene planta baja de estacionamiento, o sea que tiene 2,40 de altura la planta baja, tres subsuelos para abajo, tres pisos para arriba, y arriba de eso departamentos. Así [chiquitos] eran los departamentos, porque era para un tipo que quería sacar hasta el último provecho. Y ahí te cuento una anécdota interesante con Álvarez. Prácticamente nunca tuve que defender ningún proyecto con Álvarez porque no teníamos contacto, yo el único contacto que había tenido con él fue por un tema laboral, que también fue interesante eso, después te cuento, pero estábamos haciendo este edificio, que tiene 15 m de ancho el terreno, daba como para tener calle intermedia y las cocheras todas de punta contra las medianeras. Y esa entrada de 2,40 de altura, yo le dije a Santoro por qué no hacemos una doble altura, perdiendo 4 cocheras, que era una cosa… más interesante además, si no es horrible, calle angosta, y sabés que el propietario se negó, que perdía cuatro cocheras. Entonces de pronto me llama, [Quién te llama] Me llama la secretaria. [La secretaria quién era, D'Huicque?] ¿Laura? Estaba Laura y dos hermanas, Buiras, y había alguna más, y después estaba un cadete, Roque Racco creo que se llamaba, qué inteligencia de los padres, y otro muchacho más, que en las últimas fotos del estudio, Roque no pero el otro está canoso y seguía. Entonces me llama adelante a la sala de reuniones, voy, y estaban Álvarez y este señor el dueño de la obra. Entonces dice, “me dicen que usted…” [Perdoname, ¿te llama Álvarez a vos con el dueño y no estaba Santoro?] No, no sé, por ahí no estaba Santoro, por ahí viajaba, viste. Sí, tenés razón, no me acuerdo por qué pero no estaba. Entonces lo encara a Goldemberg y le dice “me dicen que usted no quiere hacer esto… usted podría mejorarla…”. [Perdoname. Quiere decir que Santoro le había contado a Álvarez esto… porque vos no le explicaste a Álvarez que vos querías hacer la doble altura…] No, la [XXX?] con que vos trabajabas era el que hacía el contacto y te volvía y te decía “Álvarez no quiere” o “no, esto no va”. [Entonces en algún momento Santoro llevó algunos dibujos a Álvarez, y Santoro o Álvarez habían hablado con el cliente… no, había sido Santoro, porque si hubiera sido Álvarez no hubiera empezado “me dicen que usted…”, ¿y tenía los planos ahí?] Sí, tenía los planos. Y dice “Si usted no permite esto, me retiro de la obra”. Me sentí tocando el cielo. Me pareció una actitud tan digna, de arquitecto. Álvarez, está bien que le sobraban las obras, y era una obra de morondanga, lucimiento cero, porque imaginate que este tipo, tenía, el ancho de la calle no te daba para balcones de 1,20, y los balcones quedan de 80 cm por el cálculo, es una porquería, el tipo quiso… porque los quería vender “con balcón”, ¿te das cuenta? [Era todo mezquino.] Entonces imaginate vos. Yo no le hubiera puesto ni el cartel a esa obra, no sé si lo tiene eh, es una obra para el olvido. Por eso te digo que cuando pasé y la vi le saqué fotos. [¿Y quedó con la doble altura?] Sí, se hizo. “Si no me retiro”, y este hombre evidentemente lo que quería era tener el cartel de MRA para la venta, no nos engañemos ¿no? ¿Sabés qué encontré el otro día? Tengo una foto de Gourda, el maquetista que le hacía todas las maquetas a Álvarez [Él era externo del estudio.] Externo. El tipo tenía un taller acá en Martínez, con no sé cuántos empleados. El tipo trabajaba en acrílico. Te hacía un hormigón a la vista en escala 1:50 que decías “esto es hormigón a la vista”. En esa época el tipo había recibido un encargo de hacer la Acrópolis, era una bestia las cosas que hacía. Tengo las fotos de él con la maquette de SOMISA al lado. [Vos eras un tipo, ponele que esto haya sido en el 68, 69, porque me dijiste que esto era al final, vos eras un chico de 28 años, recién recibido…] No estaba recibido. [¿En Kocourek te recibiste?] Sí. [Está muy bien la anécdota.]

Te voy a decir que nunca me acobardé con gente importante. Estábamos Carlos y yo muy parejos, si bien yo entré un año después que él al estudio, cobrábamos lo mismo. Y en un momento dado, nos aumentaban cada seis meses, y no me habían aumentado a mí igual que a Carlos. Entonces se lo planteé a Kopiloff. [En esa época vos recibías el aumento, digamos, te enterabas del sueldo que te llegaba.] Que era bueno. Pagaban muy bien. De hecho fue mi primer, concurso, y después del estudio que te digo para hacer cosa para Stilka, eran cosas esporádicas, pero así tener un trabajo de 8 horas por día con un buen sueldo, para mí era una cosa… tener una cuenta corriente, poder sacar guita para salir y hacer lo que quisiera… a esa edad, ¿viste? Además no estabas en el estudio Pistola, estabas en el estudio de Mario Roberto Álvarez… [Entonces se lo transmitís a Kopiloff.] “Está bien, prometido”. Pasó el tiempo, nada. Entonces pedí la entrevista con Álvarez. La secretaria me dice “¿está seguro?”. Se enteró todo el estudio. El Gordo Ramos viene al mediodía y me dice “Martín, pensá lo que hacés…”. Era un ogro, Álvarez, ¿viste? [¿Ramos cómo era en edad en relación con vos?] 5 años más tendría, estaba casado, tenía un hijo. Con el Gordo Ramos nos fuimos a Gesell… [O sea que no era nada habitual que alguien pidiera una entrevista con Álvarez…] Nooo, ¡menos un dibujante! ¡Este pendejo…! Álvarez no aparecía jamás por el taller. Las cosas que dibujabas, iban los capos y veían las cosas con él y volvían con el veredicto. [¿Esto fue antes o después de lo de la doble altura del estacionamiento?] Antes. Lo del departamento fue lo último que hice en el estudio. Estaba en obra. Ahí iba a ser mi primera dirección de obra, y me fui del estudio, nos fuimos. Entonces El Gordo me dice “Martín, pensá lo que hacés…”, le tenían un miedo todos, pánico. Y bueno, entré a la oficina, que nunca había entrado, me senté enfrente, y lo mandó llamar a Kopiloff, y no me acuerdo si alguien más, y “¿usted le prometió a Laborda que le iban a aumentar el sueldo?” [¿Entonces Kopiloff le había contado? ¿Cómo se había enterado?] No sé cómo llegó a él. Y fue la primera vez en mi vida que sentí que una gota me caía desde acá de la axila al costado, nunca había pasado una cosa así. [¿Y entonces?] Me lo reconocieron. Me pusieron el sueldo al nivel de Llorens. [¿O sea que vos tuviste que presentar el caso, o cuando llegaste ya estaban todos informados de la situación?] No sé si entré primero yo y después él llamó… no me acuerdo. [No recordás la escena de decir “mire, tenemos este entendimiento y no se está cumpliendo…”] Algo así debe haber pasado. Entonces llamó… [Después de eso Ramos estaría admirado. Una anécdota que me contaron, de cuando ya era muy grande, pero es algo que yo veo en todos los que siguieron con Álvarez. Primero un clima de idolatría, en parte genuina y en parte a veces, como la del sacerdote del dios que inventa. Como diciendo yo soy el general de este prócer. Pero alguien me contaba de Ramos, ya siendo un tipo grande, le hablaba a otro arquitecto que “El Jefe, sí porque le decimos El Jefe…” Y le cuento de lo de “la agenda del Maestro” del Bernabó Junior.] El Maestro le decían ya en esa época. [Dejate de joder…] Yo trabajaba encantado, pero para mí la arquitectura de Álvarez era una plancha, a la fachada le decíamos la plancha que pasaba, porque era todo plana plana plana, y la gracia era el diseño de la carpintería, que le hacemos acá un listoncito horizontal, le ponemos el acrílico que apareció en esa época, te acordás. [Además no lo trataban, por lo que decís vos, era como un mito. Eso a mí siempre me impresionó. Le cuento de Satow que no se animaba a hablar cuando lo vi en 2016.] 

[¿Así como describiste a Gentile, podés describirlo a Santoro?] Era un arquitecto de producción, nada más. [¿Y como persona? ¿Cómo caíste con Santoro?] Se terminó lo de SOMISA, se licitó, con Carlos hicimos el presupuesto me acuerdo, y cuando el presupuesto oficial sumó 2000 millones de pesos, me acuerdo los dos, Javier y Gentile abrazados, en ese escritorio que te mostré [le pregunto por la filmación] hice CITEFA con Junor…

Santoro no era… no era una cosa de arquitectura. No estábamos discutiendo dimensiones, proporciones. No era lo que podés hablar de Gentile sobre el proyecto. Era una cosa muy técnica, porque teníamos un asesor que era un ingeniero, vos tenías que hacer una línea de montaje forrada con edificio, una cosa muy boluda. [Bueno, pero…] Hicimos una estructura de tetraedros, que recién salía [una estereostructura], que con eso habían hecho Ken Brown [Gentile] Gentile. Y con eso mismo hicimos toda una manzana cubierta para esa cosa, para las dos plantas de Crush. [¿Entonces por eso te habrán pasado a vos, porque venías de Ken Brown?] No, en Ken Brown no hice nada. Lo que pasa es que se decidió utilizar eso porque en ese momento estaba eso en el aire. ¿Al negro Cohen lo entrevistaste? Raúl Cohen. Un arquitecto que entró después que yo y se fue antes que yo, creo. Él hizo dos edificios que dan a la esquina de Callao y Corrientes, uno en Callao y otro en Corrientes, y otro que está en Salguero y Santa Fe. Me parece que el Negro traía el cliente. Vive por acá, cada tanto nos encontramos. Hizo eso solo. Uno en Salguero y Santa Fe que tiene columnas gemelas… [Eso lo hizo con quién?] Con quién trabajaba él, no sé. ¿Te acordás de los arquitectos Oscar Púlice y, los que hicieron IBM? Después fue Lier con Tonconogy, pero antes eran Lier y Pulice. [Cuando decís IBM a qué te referís?] Una estructura enorme que está en av. Hipólito Yrigoyen creo llegando a Panamericana. Bueno, ellos bautizaron “la casa matachicos” a la del Cohen [la casa de él en Acassuso], porque tiene unas vigas expuestas por la que caminan los chicos. [Entonces cuando vas con Santoro vas con una misión de proyectista, estabas armando el edificio. ¿En el trato cómo era?] Era un buen tipo. Satow también era buen tipo. [¿Parecido a Satow?] Satow era un tipo muy reservado, un ruso viste, son muy reservados. Y después tenés un personaje que se llamaba Paco Díaz, algo te habrán contado. Era una máquina de hacer documentaciones. Todo a mano levantada hacía. [Le cuento que lo que yo sé es que hizo la dirección de las torres de Libertador, y se va mal del estudio, hay un juicio, que pierde, y al poco tiempo le da un cáncer de cerebro. Pero por otro lado lo llamativo es que los hijos son arquitectos, lo que da la sensación de que el tipo transmitió el amor por la arquitectura, y el tipo no lo veía como un sufrimiento. Y lo de los planos del Lawn Tennis (en lo que yo pensaba que era una competencia). Espectacularmente dibujado a mano alzada.] 

[¿Cómo te vas del estudio? Porque estuviste relativamente poco tiempo, para hacer todo este despelote, uno dice ¿cómo no se quedó?] Tenemos un reclamo, que hacemos. [Quiénes 'hacemos'.] Elvira, Carlos y yo, hacemos… lo llaman “motín”, hicimos, encabezamos un reclamo porque no nos habían aumentado, algo pasó, estábamos todos de muy buen rendimiento. Los tres estábamos muy bien, con mucho laburo, nos encargaban cosas importantes y no nos sentimos reconocidos en guita, y organizamos un reclamo de alguna manera… [¿A qué le decís organizamos un reclamo? ¿A quién te dirigís?] Y debe haber sido a Kopiloff, que es el que manejaba todo eso. Y caímos en desgracia, ya no me acuerdo, nos queríamos ir, y el Gordo Ramos le recomienda a Kocourek le recomienda a Carlos Llorens. Kocourek en ese momento tenía el Conurban, estaba Ernesto Katzenstein en el estudio, y necesitaban a alguien que hiciera la documentación de obra. Y bue, Carlos se va. [Eso quiere decir que la oferta le llegó a Ramos, y Ramos no la tomó.] El Gordo estaba aferrado al estudio. Carlos se fue a hacer eso, y yo me quería ir, y tenía tres ofertas: una con el estudio Manal, que era compañero mío de la facultad; Manal era un estudio que hacía las obras para el Sindicato de Luz y Fuerza, hoteles en Córdoba, barrios de vivienda por acá por la Panamericana, y les iba bien; otra Lorenzutti, que era una constructora, también había sido compañero de la facultad, y después Carlos que me llama, me dijo que tenía una oferta… [él te llama estando vos todavía…] dentro del estudio, me llama al mes de que se va. Y yo te digo, estaba con esas tres cosas en la cabeza, ¿a cuál voy? Lo fui a ver a Kocourek y me ofreció hacer un edificio similar… porque él tenía dos terrenos en Catalinas… uno que es el Conurban y el otro que creo… [¿Con quién tratabas, cuando decís que lo ibas a ver a Kocourek?] Con Kocourek. [Con el hijo.] Con Estanislao. Ahí fue un cambio de escala importante. Fijate que en el 69 yo tenía 28 años y Kocourek tenía 38, no era la diferencia con Álvarez, además, El Maestro… Y lo fui a ver y me dijo que creo que Techint estaba interesado en la otra parcela, o una urbanización, que era Los Lagartos. Y yo digo “qué oportunidad para hacer algo diferente”. Entré al estudio de Kocourek para hacer urbanizaciones. [¿Se van juntos Elvira y vos?] No. Estábamos en el estudio [en Kocourek], trabajando ahí en Perú y Chile, y hacía falta alguien para hacer el Club House del Boating. Y entonces nos miramos con Carlos y decimos “che la llamamos a Elvira?”, y Elvira creo que se vino al mes siguiente o algo así. Y Elvira estuvo creo que 9 años en el estudio. Y bueno, yo empecé con las urbanizaciones en Kocourek. [Y ahí era un esquema mucho más horizontal, porque eran tres pibes, pibes les digo yo…] Estaba Kocourek que tenía la empresa y el estudio, que básicamente lo absorbía la empresa a él. Y estaba Ernesto, en el estudio en el piso de abajo, que era el que nos comandaba. Entonces cada uno, desde Elvira, todos teníamos nuestras obras, pero todas con Ernesto. [¿Y el trato con Ernesto cómo era?] Yo me llevé espléndido con Ernesto. Podíamos llevarnos bien, o odiarnos, alternativamente. Porque discutíamos algo de arquitectura y podía llegar a casa con una bronca… Pero aprendí, con Ernesto un montón, de arquitectura. Además uno de los mejores arquitectos argentinos. Una creatividad… Yo lo he visto dibujar en una hora tres proyectos de casas diferentes para el mismo programa, pero dibujados con regla y escuadra, yo me guardaba todos los dibujitos, tengo una carpeta así. [¿La tenés?] Sí. 

Yo me casé en abril del 69, me recibí al mes siguiente o algo así, y me fui en julio del estudio. [¿Cuando te fuiste cómo lo anunciaste?] Álvarez estaba de viaje. Después le dijo, porque él estaba casado con una mujer que era prima de la abuela de mi mujer [Jorgelina Ortiz de Rozas? Todo esto casualidad] Muy posterior. Le dijo que si hubiera estado él no me hubiera dejado ir. [Te llegó ese mensaje.] No es para poner. [Es interesante por cómo maneja él las relaciones con los que se van.] Ni siquiera sé si habrá sido sincero. Me llegó eso. Con los años en un cumpleaños de él le mandé una carta, me agradeció, que recordaba mi paso con el estudio. Y con Kocourek tuvimos algo en común, eso lo manejaba Elvira, no sé si se concretó, hubo unas reuniones en que Elvira se encontró con Álvarez pero ya en otro nivel, como socia del estudio Kocourek. [Cuando entraban al estudio, el reconocimiento era inmediato, aparecían en los carteles…] Lo primero que hice fue Los Lagartos, en el '70 ponele, y cuando se publicó, se publicaban en los diarios las obras, los de los diarios iban a los estudios “¿tienen algo para publicar?”, y en Los Lagartos ya figura mi nombre. [Eso es bien distinto de Álvarez.] Bien distinto. [Comento sobre el ritmo infernal de las obras, que hoy no hay nada parecido.] 40 obras había en el estudio en un momento. Torres, el Cervantes, el Colón, el San Martín, ampliación del estacionamiento. [Pregunto su rol.] Proyectista recién con Crush, o con la Universidad de la Plata, había que resolver cosas, las dibujabas directamente con Rapidograph, me acuerdo haber inventado cosas que Gentile me decía “dale!”. Era como una especie de proceso, planilla de carpinterías, baños con los famosos azulejos, te fogueabas con esas cosas. [Pero era relativamente poca gente para ese volumen de obra.] Era mucha gente. [Para 40 obras.] Lo que pasa es que estaban en distintos estadios. Me acuerdo de un ñato que era croata, se llamaba Neno Marincic. Estaba perdido en la Argentina, no sé cómo cae ahí. Pobre vivía en una pensión en Avenida de Mayo, había vivido en España y había aprendido guitarra flamenca, un croata que tocaba guitarra flamenca. Y después veía cada tanto se contrataba a alguien para una obra en particular, por ejemplo Jim? [Jorge] Goldemberg estuvo ahí. [Estos que entraban entraban como líder de un equipo armado para esa obra, para manejar un equipo de gente.] [Dirección no llegaste a hacer?] No, porque era un estadio siguiente. Iba a hacer la dirección de Sarmiento, con esos balconcitos de mierda, y ahí me fui. 


El estudio de Solis en 1966-69 (calle Solís a la derecha). 


Imágenes de las oficinas de Mario Roberto Álvarez y Asociados y Estudio Kocourek

Sarmiento 1148


Carlos Luis Llorens, 9 de enero de 2018

 Llorens Carlos Luis

14 de junio de 1942


 

 

Recibido en 1970. Pero yo empecé a trabajar con Álvarez creo que en el 66, 65. Trabajé desde que terminé el secundario. Éramos 8 hermanos, no es   que mi padre nos exigía trabajar, pero debíamos trabajar. Yo trabajé un año en la Municipalidad de Almirante Brown como pinche, y después fui a trabajar a lo de Álvarez. En el 57 me recibí [de bachiller], 58, 59, en el 60-61 (62?) debe haber sido. No era técnico del secundario. Entré porque un tío de la que era mi madre en aquel momento, era Director de Arq del Ministerio de Educación (apellido Storni, arquitecto), que lo recomendó. Fue a verlo al estudio, ya en Solís. Lo fui a ver a Álvarez a Solís y me dice, 'bueno, empezá a trabajar ahí, no se te va a pagar nada', qué sé yo, y yo le digo 'no, pare, yo necesito ganar plata, porque yo soy uno de ocho hermanos, voy a la facultad' bueno te podemos pagar 130 pesos, bueno, tenés que trabajar con Gentile. La entrevista fue sólo con Álvarez, en Solís, en el despacho de él (no en la oficinita de reuniones). 

Empezó a dibujar el edificio Panedile, y me mandaron a ir a trabajar al TSM, en donde Álvarez tenía un estudio en la parte que estaba en obra, del Sarmiento, por la municipalidad estaba el arquitecto Lanús, en esa oficina. Y en esa oficina éramos 2 o 3 de Álvarez. Estuvo un tiempo también ahí el Gordo Ramos. La oficina estaba en el sexto piso del sector Sarmiento. Era una oficina que tendría 60 m2, que tenía una parte cerrada donde estaba este Lanús, y después tendríamos 5 tableros, una cosa así. Elvira Castillo trabajó ahí me parece un tiempo. 

Yo trabajaba ahí con planos del edificio Panedile. El sector Sarmiento estaba bastante avanzado. Estaban colocando pisos de mosaico en la PB, terminando las cocheras, todavía no se había roto la esquina para hacer la placita, en esa época. Estaba Rantz, ahí. Yo en aquel momento dependía de Rantz. Arranqué con Gentile en el estudio y estuve pocos días, y después al TSM, en el TSM habré estado hasta el 66, porque en el 66 me casé y estaba trabajando ahí. Ahí estaban trabajando Vaccaro y Junor. 

Con Gentile tuve más participación después. 

En el Panedile dibujaba carpintería metálica. Creo que hicimos algo también en el Cervantes {TSM?] del Túnel Subfluvial. Hice obras exteriores del TSF. Se me mezcla un poco si las hice ahí o directamente ya en el , pero creo que ahí. Y trabajé un poquitito también en el Teatro Cervantes, dibujando [ininteligible]. Y voy a Solís porque se reflota… Yo ingresé casualmente cuando se había terminado el concurso del SOMISA. Yo no estuve en la época en que se dibujó ese concurso, entré después de eso. Ese concurso estuvo latente hasta que un buen día SOMISA decide hacer el edificio, entonces yo me pongo con Rantz a hacer los planos de SOMISA. Pero se paraliza un poco ese ímpetu inicial, y estaba también para SOMISA Sánchez Gómez, lo habían llamdo a SG, estaba SG y yo, pero lento, porque se ve que no había mucho apuro. Esábamos trabajando lenteja. Estaba el ingeniero Cañardo que era el calculista, inicial. Y fue de las primeras cosas que inclusive diseñé. Porque era dibujante, pero ya para SOMISA diseñaba algo. 

En el golpe del 66 yo estaba cursando diseño 4, más o menos para esa época. 

Trabajé con SOMISA durante bastante, con otras cositas mechadas. SG era un externo del estudio que era contratado para esa obra. Con SG hicimos eso y para ese entonces trabajaba también… todavía el Teatro Colón no había empezado… SOMISA era lo principal. [Todo el tiempo que trabajaste con SOMISA trabajaste con SG?] Y algunas metidas de Gentile también. Pero el responsable, digamos, el que estaba sobre eso era SG. Y es más, raro, porque no trabajábamos en el salón general sino en una oficina. [Me dibuja el planito.] Después alquiló un edificio lateral, acá atrás que daba sobre Belgrano, y esto tenía tres habitaciones así y un baño acá y una cocina, entonces yo trabajé en este punto SOMISA. Después también en el salón general. Acá estaba Kopiloff, no en mesa de dibujo sino en una especie de escritorio. 

Estaba revestido en Carpenter. 

Yo trabajé en Álvarez hasta el '72, no, antes, '70. Porque en el 69… yo estaba trabajando en Kocourek con Katzenstein, hicimos el edificio Conurban. Quiere decir que yo trabajé hasta el '68 en Álvarez, 62 al 68, seis años. Me recibí en el 70, cuando estaba en Kocourek. Tanto es así que cuando se empieza la obra de Kocourek, yo que había trabajado en el proyecto del Conurban, Kocourek dice bueno, empieza la obra, entonces estábamos en el cartel Kocourek, Katzenstein y yo. Kocourek sería 15 años más grande que yo, Katzenstein 6 más que yo. 

Nosotros con Álvarez teníamos contratos anuales. Y yo me había propuesto que todos los años tenía que duplicar lo que yo ganaba. 

Yo me caracterizaba porque era un tipo que dibujaba muy rápido. Yo dibujaba en tinta directamente. Entonces Álvarez un día por arriba del hombro me dice '¿por qué dibuja en tinta y no en lápiz y después pasa en tinta?' 'porque no tengo que borrar' 'pero en tinta si se equivoca tiene que borrar con la Gillete' 'como me cuesta borrrar con Gillette pienso más antes de dibujar y no tengo que borrar'. Nunca me lo objetó. A Álvarez por eso le decíamos 'maestro' porque era un tipo que se paraba atrás tuyo y te ponía el dedo en la llaga, era muy duro, muy exigente, y en general de darse poco con los subalternos. 

Entonces cobrábamos, los sueldos se arreglaban con Álvarez. Por marzo, ibas a la [??] y Álvarez tenía las carpetitas arriba del escritorio, y te decía 'a ver Llorens, usted venía ganando 230 pesos, estamos con muy poco trabajo así que tengo que sacar gente, (era una época en que éramos 45, hemos llegado a ser 50), así que vamos a dar un aumento del 15%, 'no., yo necesito ganar en vez de 230 460' (eso es por la inflación?) También había inflación, pero yo me había propuesto que tenía que progresar, de esa forma. Y algunas veces me salió, no siempre. Yo también era un tipo que tenía bastante los patos volados. También puedo decir que tenía la característica de que yo dibujaba muy rápido, producía mucho. Y en cierta manera creo que eso era un valor, no hacía falta explicarme mucho, yo me daba cuenta, y además tenía innovación. Entonces sin, date cuenta que en aquella época no había computación nada de eso, los planos se hacían en copias heliográficas, los pliegos se escribían en máquina con copia carbónico. Entonces mirando cómo era el proceso yo un día le digo a Álvarez que estábamos haciendo trabajos al pedo, se podía racionalizar. Lo que tenemos que hacer es una biblioteca de planos que se repitan. Si todos los manijones del TSM se usan en todas las obras, para qué diablos tenemos que dibujar el manijón cada vez que lo tenemos que hacer. Entonces propuse e hice la primera, lo que sería, biblioteca de detalles. Entonces yo tenía en tamaño A4, tenía detalles. Entonces el corte clásico de Álvarez del baño que era siempre igual en los edificios, yo lo tenía hecho ya en detalle, entonces el sello [rótulo] se escribía en lápiz, sacabas el plano, escribías el número de plano, le sacabas una copia transparente y pasaba a la documentación de esa obra en particular. Entonces yo tenía todo [me marca en el plano], acá había todo un mueble, de biblioratos y planeras, y yo tenía esa documentación y la usaba, y a medida que otros se adaptaron a eso también le iban agregando cosas, y se hizo importante. 'Detalle de cajonera', 'detalle de anafes para edifcios de oficina', pum, ya lo tenías hecho, para qué andar dibujando. Entonces eso se usaba bastante, también en carpintería, el clásico detalle de la puerta con la buña. Cosa que también la apliqué yo acá, pero con la electrónica. 

Entonces Álvarez te llamaba, 'usted va a ganar tanto', y yo siempre progresaba. Y llega un momento en que me dijo que iban a crear un standard que era abajo de los socios los habilitados. Estaba yo, estaba el gordo Ramos, estaba Díaz. Rivanera no había entrado. [El habilitado participaba de una obra solamente?] El habilitado participaba de los beneficios del estudio. [Y en qué se diferenciaba…] No podíamos ver los números. Álvarez decía 'hoy hay doscientos mil pesos' para repartir. Era un premio. Ese premio podía llegar a duplicar tu remuneración. Otro tanto. Entonces yo con eso hacía mi diferencia. No era a todos eh, era a algunas estrellas, se podría decir. Estaba Rantz. Los que eran socios en aquella época eran Álvarez, el hermano de Álvarez, Santoro, Satow, Kopiloff, Gentile (pronunciaban Huicque). Y después venía la otra capa, Ramos, Junor, yo, había entrado la arq Gaucheron, estaba Elvira Castillo, y en una capa menor estaba [Eduardo] Vaccaro, [Martín] Laborda. Díaz era un pobre tipo, pobre arquitecto, de muy poco carácter, entonces lo tenían, pobre viejo. Ahora también en algún momento me enteraba de que había algunos que no cobraban, y a mí me daba no sé qué. Había algunos que eran superiores a mí en status y no cobraban. Y hubo quien pasó más de dos o tres años sin cobrar. No recuerdo nombres pero me consta. No quiero decir que Díaz era uno pero no me consta, pero sospecho que puede haber sido. 

Trabajé en el Cervantes, en el Túnel, en el Teatro Colón, mucho tiempo. 

Los socios tenían obras. Ej Santoro tenía las obras que eran PH. Gentile tenía las obras de pantalla, se puede decir. Kopiloff tenía las obras institucionales, Teatro Colón eas scosas. Satow era de batalla y tenía las cosas industriales. Álvarez Jorge hacía la coordinación de la dirección de obra. [Le pregunto si es cierto que la persona que hacía el proyecto después seguía la dirección.] Mito. No quiere decir que no se haya dado en algún caso. Hice planos de SOMISA y nunca fui a SOMISA. Hice del Colón y fui al Colón. [Pregunto si había gente que hiciera sólo dirección.] Seguramente sí y no los conocíamos porque estaban afuera. Dependían de JA. JA tenía unos ayudantes que ahora no me acuerdo cómo se llamaban. Los socios también iban a obra. MRA iba a obra en su auto celestito. Aparecía con su descapotable celestito que había comprado en la exposición [??? ato] de 1960. Creo que era Fiat. Celeste. 

Cada socio tenía un líder, podría decir. Por ejemplo Kopiloff lo tenía a Rantz, Santoro tenía a Elvira Castillo, Gentile tenía a Gaucheron, Ramos era más libre. Junor era más bien de Kopiloff. Y Ramos era más bien de Gentile. Y yo fluctuaba. Gentile, Kopiloff. [Le pregunto cómo trabajaba Kopiloff.] Kopiloff estaba de novio con Susana Rinaldi. [Te consta?] Sí. [Muestra en el planito.] Cuando yo trabajaba acá, el anexo tenía un teléfono, y acá iba Kopiloff a hablar con SR que estaba en París. [Le pregunto si era relación de pareja o unidireccional de admiración.] No sé, no los vi juntos. Sí se que le hablaba por teléfono y le decía 'aunque sea traeme una corbata'. 

Nos olvidamos de alguien que también estaba y después se fue y era Ruth Teller. Estaba en el staff… me parece que Ruth venía por el lado de Satow. Y Ruth era novia de Rantz. Después Eduardo Vaccaro y Martín Laborda. Yiya Dalmasso. Y Ruipérez también.

En SOMISA tenía reuniones con el ingeniero calculista, de ese entonces, para SOMISA< que se llamaba, era uno que trabajaba en ENEACA (?), y de aire acondicionado en aquel entonces era Biggand, que tenía la técnica de aire acondicionado de la nueva…, y también se usaba mucho Telmeco con De Giacomi, y de sanitarias se usaba a Buscemi, y de eléctrica a Grinner. El estructural no era Cañardo, Cañardo tuvo un problema y cayó en desgracia, y apareció este otro. [Le pregunto si era un muro que se cayó] creo que fue una fundación. En acústica con Malvárez, con él iba al Teatro Colón y recorría el Colón con Malvárez, y ahí aprendí un montón, y con De Giacomi, entonces De Giacomi decía 'qué habrá detrás de esta pared', y entonces averiguaba, y después iba con Malvárez. 

[Le pregunto por el CCGSM.] En el CCGSM trabajaba con Rantz, estaba Ramos, y Gentile. Y también hice algo, poco, del TSM. Panedile trataba con Rantz y con Gentile. 

Después estuve un poquito en el Cervantes y después pasé al Colón directamente. En el Cervantes creo que estuvo también Santoro. Pero había uno especial en el Cervantes… que no me puedo acordar quién era. De pelo negro. Después participábamos en los concursos, en CITEFA. 

[Le pregunto por la oficina de Belgrano.] Me dice que es el agregado del fondo. Era un edificio viejo, comunicado a través de la medianera. No usaban la escalera independiente de Belgrano. Un buen día se abrió una puerta y fuimos ahí. [nota: esto es algo distinto de la oficina de Belgrano de Gentile, que no llegó a ver.]

Los concursos se hacían en general ahí. Cuando eran muy importantes era todo el estudio. 

[Le pregunto por Santoro.] Lo traté muy poco. Callado, me parece que ya medio cansado en la época que yo lo agarré. [Le pregunto si había reuniones generales en que viera interactuar a los socios.] Había nichos pero era bastante permeable entre nichos, pero nunca asistí ni me percaté de las reuniones de los socios. Eran de reunirse a horas extrañas, fuera del horario del estudio. [O sea que orgánicamente nunca interactuaste mucho con Satow…?] Sí a nivel de ver detalles de las cosas, igual que con Santoro, pero no a nivel de organización. '¿Esta puerta la pusieron en tal edificio, dónde puedo encontrar el plano de tanto?'. Satow era más práctico en resolver cosas raras. 'No se puede entrar por acá ni por acá ni por acá entonces hay que inventar una salida por arriba y un huequito por acá…'. Kopiloff era comercial, absolutamente. Estaba haciendo negocios. Estaba en los institucionales porque iba a hacer lobby en los lugares y traía soluciones. No se metía en el diseño de la cosa porque me parece que no era su metier, su fuerte. Pero sí era un tipo que encauzaba el negocio y podía traducir correctamente el requerimiento del usuario. Rantz era un tipo muy práctico, jodón, mucha carga de trabajo llevaba en sus espaldas, yo le respondía bien porque nos llevábamos muy bien, no un innovador nato como Gentile, pero sí un hacedor. Gentile era un innovador nato, un tipo de idea, de ideas fuerza bastante, probablemente eso era lo que tenía contimado? a Álvarez a tenerlo a Gentile, esa fuerza permanente. [Estaba también en el detalle de la cosa?] Gentile estaba en el diseño macro. Después la tropa, que éramos todos nosotros, resolvíamos las cosas más pequeñas. [Entonces cuando dibujaste con SOMISA tu trato diario era con SG?] Y con Álvarez. Álvarez se metía mucho en ese momento. [Le digo que eso es raro.] Más de una vez recibí instrucciones de Álvarez. Álvarez lo clásico era el boleto de tranvía, dibujaba en un papelito chiquitito y te decía 'esto me lo hace así'. [Y tenía sentido?] Claaro, sí sí. 

Le hicimos una vez una broma a Álvarez… varias bromas. Se había hecho el Sanatorio Güemes, yo no tuve nada que ver en el proyecto del Güemes, pero sí tuvo que ver Gentile, y… Y había salido una publicación en el diario, en donde estaba la foto del Sanatorio Güemes. Entonces nosotros, con El Gordo Ramos y con algunos otros, hicimos agrandar la foto del diario, y le modificamos la terminación superior, un plano más alto, un coso, un plato que sale un poquitito más, agarramos una hoja de cuaderno cortada así, y con letra de mujer escribimos: “Estimado Señor Arquitecto Álvarez: Disculpe, yo soy Josefina Villafañe de Iribarren o de… otro nombre de (?) y veo el edificio todos los días y qué sé yo y a mí me parece que si usted le hiciera algunas modificaciones en la parte superior se vería cuando menos mucho mejor porque el volumen de abajo se toma mal al de arriba y se ve que el plano adelanta y… Lo saludo, disculpe las molestias, firmado Señora Matilde…” carta, y paf, se la mandamos por correo. Y llegó el correo y no pasaba nada. Y un buen día, Álvarez agarra y dice [con tono agitado] “Sí, porque ninguno de ustedes tiene la idea como una señora que me mandó una carta explicando cómo podía modificar…”. Y éramos nosotros. El montaje mostraba el arreglo que había que hacerle a la parte superior de la torre del Güemes. Entonces era un cuerpo así, nosotros hacíamos otra parte más, le sacábamos una ventana… [Lo que me decís me cambia lo que yo pensaba, que Álvarez estaba muy involucrado en SOMISA, con el boleto…] Sí, sí. [Yo lo veo según las épocas en un rol casi de cliente interno, y a veces de juez en concursos internos, pero lo había visto en este rol. Es más, mucha gente me dice “al tablero le escapaba…”.] No no. Yo te digo que no. Era el tipo que se te ponía detrás y te miraba. Tanto es así que en una oportunidad estaba en mi tablero, detrás del tablero tenía una cajonera de planos, y no me acuerdo qué obra estaba haciendo yo y viene Gentile, acá al lado mío [a su derecha], y viene Álvarez y se sienta acá [a su izquierda], entonces estábamos viendo no sé qué cosa del proyecto ése, aca así, por qué no hacemos el balcón para allá [¿En SOMISA?] SOMISA no porque no estaba dentro de ese equipo, estaba en otro lado. Y yo tenía un reloj despertador. En el estudio de Álvarez se trabajaba hasta las 6 de la tarde. Entonces había puesto la alarma a las 6 de la tarde, y lo había puesto en el cajón de la planera. Entonces estaba Gentile acá y Álvarez acá. Y yo miraba el reloj, 6 menos un minuto en cualquier momento suena. Entonces me paro y me tiro por arriba del costado de Gentile abro el cajón y pongo el dedo en la alarma, hace “CL!” la alarma, y si yo la soltaba sonaba. Entonces Álvarez me dice “¿Qué hace?”, y yo le digo “Estoy agarrando este reloj”, solté el botón y empezó a sonar “CLAAAAAAA”. También tenía una revista interna. Yo edité una revista interna, que se llamaba Buñita. [¿Tenés alguna guardada?] Sí, tengo. La revista Buñita se editaba en una hoja A4 doblada. Entonces ahí cada uno decía cosas, cuentos, o hacíamos concursos internos, entonces en el concurso de casa chorizo entonces uno dibujaba un chorizo como casa, boludeces, de cómo Fulano de Tal se había ido de luna de miel 7 días pero extrañamente había pasado 16 noches en los 7 días, cosas de ese tipo. Yo dibujaba, dibujaba Vaccaro, dibujaba el Gordo Ramos, dibujaban varios, y la sacaba una vez por semana, o cada 15 días, algo así. Y tenía chistes, bromas, conceptos, qué se yo. Y desde luego que se fotocopiaba y se hacían en la, fotocopiadora no, en la heliográfica, hacíamos 5 copias, 10 copias. Y El Gordo Ramos había hecho un desplegable, era un árbol, gigantesco, en donde estaba Álvarez con un hacha, abajo, todo en caricatura. Y en cada rama había pajaritos, cada pajarito tenía la cara de cada uno. Entonces estaba uno en una rama, otro en otra rama. Y eso representaba el momento en que se iban a hacer los cambios de contrato. Entonces Álvarez se enojó, o alguien de Álvarez, no creo que haya sido Álvarez, alguien de los socios se enojaron, nos llamaron la atención, cosa que no di mucha respuesta. Entonces saco “Buñita en el exilio”, que era la misma edición, pero chiquita así, todo en chiquito. También tengo de ésas. Por joder. [Yo visité el estudio en 2011, y le comentaba a alguien que no parecía un estudio de arquitectura, una cosa lúgubre, con cajas de cartón, y este tipo me dice “parece una comisaría”. Y lo caló justo, el ambiente era…] Era duro el ambiente. [Esta cosa que decís vos pasaba por…] Pasaba porque aflojábamos con eso. Entonces El Gordo Ramos por ejemplo se había comprado un Citroen, y lo tenía estacionado, en la época del San Martín, lo había estacionado en el estacionamiento de la calle Sarmiento del San Martín, y entonces se lo robamos, y lo llevamos al estacionamiento que se usaba en Solís, que era ahí a una cuadra, y se lo envolvimos en papel, con cinta de regalo. Entonces El Gordo decía “¡tengo que ir a la policía, me robaron el auto!”. Y nosotros lo acompañamos… cosas de ese tipo. Como alguno de los chicos que se casaba, “bueno, vamos a hacer un regalo”, entonces juntábamos dinero entre todos para hacerle una compra, entonces se decide no sé, un conjunto de copas y vasos. Entonces al poco tiempo se casa otro, juntamos el mismo dinero, la encargada de compras era una de las arquitectas, vamos a comprarle un juego de copas y vasos. Bueno. Despedida de soltero de este coso, que nos íbamos todos del estudio a alguna fiesta por ahí, a algún lado, “bueno, che, este regalo lo tenemos acá”. Y yo le había envuelto un pedazo de premoldeado de hormigón que había llevado de muestra Kocourek para hacer el costado de SOMISA, era una cosa así [grande] de hormigón. Lo envolvimos bien, lo pusimos en una caja, y le decimos “che tenés que llevarte el regalo”. Pesadísimo. Entonces el tipo cargó con su regalo, y de ahí nos fuimos a la Costanera, de la Costanera a bailar a tal lado, el tipo siempre con el regalo. Pasa el tiempo y se vuelve a casar otro. Entonces le dijimos a este tipo, “escuchame una cosa, las copas, ¿te vinieron bien las copas de regalo?”, “¿qué copas?”, “un juego de copas, igual que…”, “no, a mí nunca me llegó ningún juego de copas, a mí me regalaron una estatua…”. La llevé a casa, la puse en el living de mi casa y mi mujer me dice “¿eso qué es?”, “una´ estatua…”, parece un pedazo de hormigón, me lo dieron de regalo de casamiento, debe ser algo ¿viste?, quedaba tan mal que lo pusimos en el balcón, estuvo en el balcón un montón de tiempo, llegó un momento que lo tiramos a la basura. Ahí nos dimos cuenta de que el regalo de las copas nunca le había llegado. 

[Me dijiste que a Díaz lo tenían medio para el cachetazo, no es la frase que usaste pero…] No para el cachetazo, a Díaz le decía “Osvaldo [Francisco], esto hay que terminarlo”, Díaz decía “bueno, el lunes…”, “no no, venite mañana”, entonces lo tenían laburando todos los sábados y feriados… [¿Quiénes lo tenían?] Álvarez y Jorge Álvarez. Te voy a explicar cómo era la situación esa. Yo estaba de novio con una chica que era amiga de la familia del embajador de Italia. Un fin de semana, Álvarez tenía velero, y el embajador de Italia tenía un yacht de acá hasta la luna, entonces el embajador de Italia nos invita a dar una vuelta, a mi novia y a mí y a otros tantos, entonces arriba del yacht del embajador de Italia de costado en la proa del barco, pasamos por al lado del barco de Álvarez, entonces estaba Álvarez y me mira, y Jorge Álvarez que también estaba y me mira. El lunes me agarra y me dice “¿usted qué hacía en el barco ése?”, “Es de un amigo”, “¡¿Quién es su amigo?!”, “El embajador de Italia”. Me acuerdo de la cara. Pero era también muy bravo, porque mi novia trabajaba en la OEA, y la OEA hacía un congreso en Bariloche, y mi novia era secretaria de la OEA y me dice “Mirá Carlos, vamos el viernes en avión, estábamos sábado, domingo, y nos volvemos el domingo a la noche, entonces el viernes tenés que faltar”. Entonces yo, que era un tipo muy correcto agarro y le digo a Álvarez, mire tengo este tema de la OEA, tengo que hacer todos estos planos, le metí pata, los adelanté, es más hice un poco más todavía, así que mañana no vengo. Entonces me dice “si usted no viene mañana no viene nunca más”. Y yo digo “pero yo adelanté los planos”. Entonces me dice “si usted pudo hacer esos planos a esa velocidad, es que puede hacerlos a esa velocidad, y entonces mañana puede hacer más a esa velocidad”. Ése era Álvarez. Como yo era un tipo, también, duro, llegó el momento de renovar el contrato y viene Álvarez y me dice “Mire Llorens”, yo era uno de los que más ganaba, del staff, “vamos a pagarle menos”, “no, menos no”, “bueno en todo caso le vamos a pagar lo mismo”, “no, yo quiero el doble”, “no, ni loco”, “bueno, me voy”, entonces Álvarez dice “espere espere, no se vaya” “le ofrezco un 40% más”, que era un importante aumento. Y yo le dije “no, yo me voy”. [Si te daban el doble, te quedabas?] Sí. [Y pensabas que había alguna posibilidad?] Sí. Pero yo le dije “lo que a mí me molesta es que me hayan ofrecido menos que lo que ganaba, a lo sumo lo que ganaba, para quedarme, y si yo hubiese merecido un 40% más me hubiera gustado haber escuchado arrancar con ese 1,4, con lo cual no me gusta la actitud, y me voy”, y me fui. Yo no sabía a dónde ir, ojo eh. [Mirá vos.] Pero yo también tenía las bolas de cromo en ese momento. Y entonces me levanté y me fui. Y a la salida me dijeron “te rajaron”, y yo dije “no, me di el gusto, yo renuncié”, lo cual es cierto. [Esto fue una decisión tuya del momento, vos no ibas a esa reunión diciendo “si no me dan el doble me voy a la mierda”…] No no no. [No estabas podrido…] Yo me arreglaba con el 1,4. [A vos te chivó que a esa altura, después de tantos años…] Vos decís, “este tipo me sirve, hay otros gilastrunes que no me sirven tanto, pero este tipo me sirve, si yo le voy a pagar 1,4 le ofrezco 1,4 y no andamos con la chicana de que te voy a pagar menos, y que después te doy…”, eso me reventó. Entonces salí de ahí y El Gordo Ramos me dice “che, qué te pasó, que estás con cara de c…”, “me fui, porque…”, “pará”, levantó el tubo y lo llamó a Kocourek, y Kocourek me dice “bueno, venite a trabajar mañana”, “no mañana no porque es 1 de mayo, voy el 2”, y así empecé a trabajar en Kocourek, con el edificio Conurban. Estuve trabajando 5 años en Kocourek y un buen día digo “bueno, yo voy a hacer lo mío”, y me fui de Kocourek porque, “ni bien me consiga yo una cosa que me permita vivir un mes y medio, dos meses, me voy. Y un amigo me consiguió una remodelación de unas oficinas, que no solamente duré un año sino que con esa remodelación de oficinas viví como 5 años, por todo lo que vino después. Y enseguida sobre eso se dio, enseguida no, como a los 10 años se dio que yo tenía una empresa constructora con un socio que murió, hicimos una remodelación de un laboratorio, y esa remodelación de un laboratorio hizo que dejáramos…, nosotros hacíamos obras industriales, silos, aceiteras, esas cosas, dejamos de hacer eso y nos dedicamos a laboratorios farmacéuticos, porque hicimos el primer proyecto, que es ése [señala foto en pared], Mannheim, que fue aprobado por la FDA sin observaciones, el primero del mundo fuera de los EE.UU. [Cuándo hiciste ésto?] Hace 26, 28 años. Parque Industrial de Pilar, 1990. Y desde esa época nos dedicamos a hacer industria farmacéutica. [Volviste a tratar con Álvarez?] Nos encontramos una vez en la calle, hablamos cariñosamente, sí, y nunca más. En la vereda del Jockey Club. 

Después a Elvira Castillo y a Martín Laborda… a Martín Laborda yo lo introduje a Álvarez, porque Martín Laborda era compañero mío de la facultad. Y después a Martín Laborda y Elvira Castillo yo me los llevo a Kocourek. [Y Kocourek, por lo que me transmitís, era una estructura mucho más abierta y horizontal…] Kocourek era una empresa constructora, con un estudio. Él manejaba la empresa constructora, y el estudio se lo manejaba Ernesto Katzenstein. Entonces estaba Ernesto Katzenstein, yo, Elvira Castillo, y Martín Laborda. Y después teníamos dibujantes, qué sé yo. Y hicimos muchas cosas. [Katzenstein, en algún lugar el tipo dice, que no sé si lo dice con actitud de admiración y modestia, o si es real, el tipo dice “yo hasta los planos generales entiendo de una obra, pero cuando hay que meterse en el detalle no sé ni por dónde empezar”.] Era así. Era un lírico, había trabajado con Bonnet, le gustaba la primera parte, la génesis de la idea y el anteproyecto, y a partir de ahí… [Porque ajustar el Conurban no es joda.] El Conurban surge de una idea inicial de Kocourek, que era hacer un edificio, como tenía un lote que tenía la capacidad de hacer tanta cantidad de m2 y si hacíamos esa cantidad de m2 con una silueta de edificio [sí, compacta] redituable económicamente nos iba a quedar muy petiso, entonces iba a quedar muy… fea la cosa. Entonces a Ernesto Katzenstein se le ocurrió hacerlo articulado, y a mí se me ocurrió ponerle las columnas del lado de afuera. Y hacerle la pared de ladrillos hacia el oeste. [Eso decís que se lo metiste vos, en el proyecto?] Claro. Y las formas, esas… [Porque cuando yo leí eso, y vos ves el Conurban y está ajustadita, la planta, el detalle, es una cosa de mucho trabajo. Entonces decís que ese trabajo de ajuste lo hiciste vos.] Yo hice lo que sería el detalle. Toda la distribución… yo había aprendido mucho en Álvarez el tema de los garage, los garage en Álvarez funcionaban de 10, el del Conurban funciona de 10, yo vivo en un edificio de Álvarez que funciona de 10. [En dónde vivís, de Álvarez?] Yo vivo en Talcahuano 1272. [Me debo estar confundiendo, porque no es de Gentile. ¿Es una torre muy esbelta?] Es una torre, de 26 pisos, que está exenta, no sé quién la hizo, no era de mi época. Y bueno, los garage, la forma de las paredes de atrás, la utilización del ladrillo curvo… para hacer ladrillo curvo tuvimos que fabricar ladrillo curvo, y eso fui yo que fui al horno a ver cómo hacer ladrillo curvo… pero todo con la anuencia de Ernesto y Estanislao. [De vuelta. Ayuda a entender las cosas. A mí lo que me da mucha bronca en la manera en que se presentan las obras, que hace que el tipo que estudia y realmente quiere aprender, no logra entender ni el proceso.] El proceso para hacer un edificio como el Conurban surge de la siguiente manera. Había un socio de Kocourek, Kocourek venía de hacer dinero con los parques náuticos, que hacía y (??), y un socio de él decía que el negocio era el equilibro justo de tener la superficie común con la superficie útil con el precio justo para que sea atractivo. Y nosotros decíamos que a su vez tenía que tener la mayor vista al río y tenía que tener la mayor altura posible y tenía que ser distinto a los edificios que se estaban haciendo en ese momento, que solamente eran la UIA y el Sheraton. Entonces ese tipo, no me acuerdo ahora el nombre, ya me va a salir, el socio, había hecho cuentas, decía que la superficie común no tenía que ser más del 24,5% del [???] y el edificio Conurban tiene el 24,5%, teníamos que cumplir eso al socio. Entonces yo me organizaba. ¿Cuántas personas pueden trabajar en el piso? Eran ponele 54. Son las personas que tienen que entrar en la escalera. Todo ese análisis lo fui haciendo yo. Cómo es la distribución, dónde ponemos los sanitarios. Entonces después la pifié, cuando exigieron una segunda escalera. Y la segunda escalera la diseña Martín Laborda, yo ya me había ido de Kocourek. [Yo pensaba que era un agregado.] Después, yo ya me había ido de Kocourek. Se hace la segunda escalera y se produce una fisura, uno tal vez por la falta de experiencia. El edificio tiene un módulo de 5 m y un voladizo de 2,50. Y el voladizo que tiene en el extremo, que tiene la pared, curva, el calculista, del estudio Besser?-Rafael?-Lange, del estudio de XX-rafael-Lange, XX-Rafael me dice “mirá Carlos que un voladizo cargado en el extremo con la pared, es algo complejo, pero vamos a hacer tensores de aquí, tensores de allá, y si empezás a construir la pared desde el primer piso, no desde la planta baja… cosa que se hizo. Pero hete aquí que el diseño mío hacía que esa pared tuviera un nicho, que cuando vas adentro de la oficina decís “che qué lindo nicho para poner una biblioteca”, y en general en todos los pisos pusieron una biblioteca y la cargaron de libros, en la punta del alero, y eso hizo que se fisurara la pared de ladrillo. Esa pared de ladrillo, hete aquí, qué casualidad, que yo gane la licitación para ir a arreglarla. [¿Cómo la arreglaron?] Le pusimos unas tranquitas cada tanto, hicimos unas costuras y le inyectamos hormigón y qué sé yo, y después inventamos unos pastiches color ladrillo, les fuimos simulando del lado de afuera los ladrillos rotos. [O sea que había flechado y había…] Había flechado y había fisurado…

martes, 2 de enero de 2018

Liria Celina Dalmasso, 2 de enero de 2018

Dalmasso Liria Celina

2 de julio de 1938 

 

180102 teléfono

se recibió equivocadamente de arquitectura, no le interesaba para nada la construcción, lo que significa que estuvo muy poco, no alcanzó a estar un año, después trató de ver cómo sobrevivía económicamente sin ejercer la profesión

dejó por la docencia

MRA estaba supervisando la cosa que marchara. Yo trabajé con AMG cuando ella hizo el puente de JBJ, la que la secundaba era yo, y mi opinión personal eso es todo de AMG, personal es que a MRA ni le interesaba ganar ese concurso, es más cuando anunció que se ganó el concurso, él mismo estaba sorprendido de que se había ganado ese concurso puesto que no le intersaba y no había puesto la mano, no se acercó nunca a ver qué estábamos haciendo, la idea formal es de AMG puramente, yo hubiera hecho una cosa muy racional con columnas cilíndricas y nada plástica, y él dijo 'Bueno! Ganamos el concurso! (como diciendo quién lo hubiera dicho), habrá que hacerlo'. Si ella tenía entrevistas personales con MRA, yo no las recuerdo. Lo que sí recuerdo es que MRA no se acercaba nunca a las mesas, AMG me daba las direcciones, yo hice la maqueta. 

El diseño de JBJ no tiene nada que ver con MRA. 

después se dedicó a la docencia universitaria

y en algún momento de relleno pude haber hecho algo de SOMISA

en la calle Solís; salón en L, tenías una parte más grande a mano izquierda y a mano derecha se prolongaba en L, al fondo había dos piecitas más; ella estaba dentro de esa L sentada con Ana María en la punta de la mano izquierda (Gentile, AMG, y ella); AMG trataba con Gentile, y ella trataba con AMG

ellas estaban en la base de la L, cercano a la calle, 

recuerda que una vez entró al salón MRA, y ella se había quedado al mediodía porque estaba mal del estómago, se quedó dibujando, él iba caminando en línea recta por la línea vertical de la L y cuando la vio sentada se acercó y le preguntó por los proyectos, y ella hacía poco que entraba ni sabía qué decirle, y en eso entró otra gente y la cargaban 'te quedaste a charlar con MRA'

(entrando por la vertical de la L, y a la izquierda tenía la base horizontal, y al fondo de esa base horizontal estaba Gentile)

entra unos años después de graduada, ~sesenta y algo, 

el año en que se definió el concurso, ese año entró al estudio por ella, se conocían con AMG de la facultad, eran compañeras de la facultad

en algún momento estuvieron con el CC San Martín porque me acuerdo que tuvimos una metida de pata muy grande, en uno de los salones de recepción o no sé qué era, asientos en arreglo semicircular, había que darle una formita a cada uno de los asientos, y en el momento que se hicieron y se fueron a colocar no cerraba el semicírculo, ella le pregunta a AMG 'cómo calculaste cada uno de los asientos?", 'por el dibujo', y ella le dice 'cómo no lo hiciste matemáticamente?', no sé cómo se subsanó, si quedó un semicírculo imperfecto o se hicieron de nuevo, equipamiento de sala de conferencias del CCGSM

opinión muy personal: la competencia dentro del estudio era muy grande, según cómo trabajaras tenías un sueldito un poco más que el otro, entonces si metías la pata en una obra tenías puntos para abajo que redundaban en tu sueldo, entonces además de ser amiga, AMG quería tener persona que la supiera leal, y en ese momento LD estaba haciendo docencia pero nada de arquitectura y estaba buscando trabajo, y ella había entrado hacía poco en el estudio

nacida en Mendoza apenas se recibió se tuvo que ir a Mendoza porque ya el padre no le bancaba la estadía en BA, en Mendoza estuve un año, se vino a BA a buscar trabajo, porque no quería seguir en Mendoza, para buscar trabajo se relacionó con quien la hizo entrar en LP como docente, ahí estuvo un par de años, por lo menos tres años de recibida entonces, y ahí viene de LP a MRA

Cree que AMG entró apenas recibida, por padre ingeniero conocido de MRA

anuncio en el salón de L, parado en la esquina de la L, “les tengo que comunicar que parece que hemos ganado el concurso del puente de JBJ, y bueno habrá que hacerlo’, AMG se enteró en ese momento, la aplaudimos a ella, ahí empezó a hacerse la documentación con la empresa de ingeniería que iba a hacer la parte estructural; la curva le planteaba problemas al que hacía el cálculo y el encofrado, porque quería ver si esa curva era parábola, elipse, etc. y recuerda que AMG le dijo 'es la curva del ojo' pero este hombre no lo entendía; después se habrá ajustado a porción de hipérbola o lo que sea, 

el que tuvo palabras elogiosas para MRA es el hijo de Bores que escribe en Clarín, escribió palabras con respeto a quien consideraba su maestro

MRA tiraba lances profesionales en todos lados, cuando ella le dijo que se iba, porque no quería seguir el ritmo (se trabajaba sábados, te lo pagaban, pero se trabajaba mucho), me llamó a su oficina y le preguntó por qué se iba, y le dijo 'porque se trabaja mucho acá', se sonrió, y le dice 'si tiene algún trabajito personal, y no tiene trayectoria para presentar un CV le ofrezco la trayectoria de este estudio'; estaba muy bien paga con MRA, y se largó al vacío sin saber qué iba a hacer; ellla dibujaba lindo, y te tiene que interesar construir, y llegaba un momento en que no sabía lo que era el hormigón armado, y la construcción le era de una indiferencia total, y con la competencia que había en ese estudio, sufría horrores subrayado cinco veces, (estuvo un tiempo en Solsona, en donde duró menos todavía, y en una empresa constructora), se fue a Mendoza como docente en UTN y volvió a BA y siguió con docencia en Geometría Descriptiva en Arq y en Ing, en seis universidades (La Plata, Morón, Belgrano, ITBA, UBA, UTN)

la competencia, si hacías méritos te aumentaban el sueldo, y yo mérito no hacía ninguno, y relación un poco esquiva con el resto de los compañeros, porque cada uno se estaba celando con el otro; cuando entró en docencia yo tenía el mismo sueldo que mis pares, no tenía que luchar por un pesito más, no soy una persona competitiva

Comentario de Santoro, 'la genialidad de Gentile lo llevó a la tumba'; era muy capaz, muy creativo —

competencia desde los que recién entraban como dibujantes hasta los asociados; 'este ganaba un poquito más porque hizo tal mérito', ¿cómo te enterabas? porque la gente decía 'ah, me aumentaron'

cuando murió Gentile estábamos en el velorio, y el de Santoro fue el comentario de él con otra persona

no se llegó a formar una imagen de cómo era Santoro, tampoco Satow

ella era muy tímida, excepto con AMG no se daba con nadie, un poco con Fernando Vannelli porque tuvo que completar documentación de no sé qué obra que se la encargaron directamente a él, él pidió ayudante y entonces fue ella, 

primera impresión de Kopilloff, medio alegre, no sé si en algún momento tenía un asunto con Susana Rinaldi (la cantante), entró hablando pestes de SR, alguien dijo “a éste le está pasando algo con SR”

Satow muy serio, Santoro también siempre fumando muchísimo caminando para arriba para abajo en el tramo largo de la L, Gentile muy agradable pero siempre muy preocupado, todos en el tema trabajar

en el video se ve a JG y JSG abrazándose muertos de risa porque había llegado el presupuesto de SOMISA, y en base a eso estaban los porcentajes que les tocaban a ellos; y el presupuesto había salido altísimo, evidentemente salió una fortuna porque los dos se abrazaban y se reían, y uno de los muchachos dice 'acaban de enterarse de lo que salió el presupuesto y lo que les toca'

 

Martín Laborda se fue más o menos al mismo tiempo que yo, se fue con Kocourek

él filmó a los que estaban trabajando allí

cuando trabajaban en horas extra en SOMISA, me va a pasar el e-mail

 

From: liria dalmasso <liriadalmasso@yahoo.com.ar>

Subject: M.R.Álvarez

Date: January 2, 2018 at 2:45:55 PM GMT-3

To: "ignacio@ignacioazpiazu.com" <ignacio@ignacioazpiazu.com>

 

Estimado Ignacio

Bueno... de acuerdo a lo que estuvimos charlando hacen unos minutos te envío mi mail y el de Martin:

 

Te cuento que el comentario que me hizo Martin fué positivo en el sentido de facilitarte la filmación y opinar sobre su experiencia en el estudio. Creo que él y CARLOS LLORENS fueron los que más trabajaron en la documentación de SOMISA...Ah! Además ahora que recuerdo, tambien estaba ELVIRA CASTILLO, con quién nunca más tuve contacto, pero Martín si continuó la relación amistosa.

Y no te olvides que Alejandro Borensztein, del diario Clarin, (y también arquitecto) tuvo un contacto de mucha cercanía con Álvarez (por si te interesa).

Cualquier otro comentario sobre la "belle époque" quedo a tu disposición. Saludos

 

Liria Dalmasso (Yiya : pero nada que ver con la "Murano")