miércoles, 20 de abril de 2016

Jorge Fernando Vannelli, 20 de abril de 2016

 Vannelli Fernando Jorge

17 de abril de 1942

 

Boletín oficial: por 1990 sociedad de servicios arquitectura con Eduardo Santoro

 

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Entró apenas recibido, hizo pasantía de un año, después dibujar bañitos, después Santoro y después con Gentile hasta que fallece, el grupo de concursos. Pintor y escultor. Gentile, Gaucheron, Rantz, Vannelli. 

 

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Entrevista en la casa. 

 

[Me pide que no lo grabe, lo grabo igual.]

Porque no me gustaría que mi voz salga diciendo algo de un finado, por ejemplo. 

Álvarez para mí fue un excepcional armador de equipos. Y te voy a decir que arquitectónicamente él tenía una visión del espacio en plano, no en el espacio. Sus plantas de propiedad horizontal estaban estudiadísimas. Y tenían todo lo que tendría que tener un edificio, todo lo que tiene que tener una vivienda para ser habitada con todo el confort, desde qué sé yo hasta el lavadero semicubierto para poner la máquina, todo los guardarropas, todo eso, así que sus obras como Panedile, que fue una obra que la hizo Alfredo Gentile, que fue la primera obra que hizo, después la copiaron mucho, ¿vos conocés Panedile?, armó una torre inmensa que abajo eran abajo dos por piso y arriba unos pisos suntuosos, y dos laterales, y en el medio una plaza seca, que ahora la deben haber cerrado… no sé, porque eran otros tiempos… y yo pasé primero por Santoro

[le pregunto cómo llega al estudio]

Yo soy de una familia de arquitectos. Mi abuelo, mi padre, y yo no sé si mi bisabuelo que estaba en Italia, y había una gran empresa constructora que después se dividió y terminó siendo Fernando Vannelli e Hijos, mi abuelo, que construyeron muchas cosas como el Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Hacienda, el Palacio de Justicia de Córdoba, mi abuelo se dividió de la empresa que tenía con el hermano y se fue creo que al norte, y siguió Fernando Vannelli e Hijos, hasta yo, hasta mi generación, yo sería nieto de Fernando el que fundó Fernando Vannelli e Hijos, después quedó mi padre y mis tíos, y después cuando esa generación fue mayor, yo, la verdad, me terminé de recibir de arquitecto muy jovencito porque tenía 22 años, y… yo… en una empresa no podía estar. [O sea en el 64, por ahí.] No, me recibí a los 20… [Tan joven no puede ser.] Mi viejo se recibió a los 19. Yo estudiaba hasta el verano. Me fue muy bien en la facultad, nunca me sonaron en una materia, hasta la Repetto me puso sobresaliente felicitado porque yo lo que entendía eran las formas en el espacio, y podía, ella me escribía la fórmula y yo se la dibujaba, así que sabía leer la fórmula, y eso me ha ayudado no sabés cómo para la escultura. Después te voy a mostrar esculturas que son articuladas… donde yo prácticamente utilizaba ya no [?] esas fórmulas espaciales, en el espacio, pero me acuerdo cómo se generaban, cómo estaba el eje, así que eso se me armó en la cabeza muy bien para después hacer mi trabajo no sólo de arquitectura sino de escultura y pintura, porque lo volví a repetir, esa construcción, así como lo construía en arquitectura, lo volví a construí en el papel y lo construí en el espacio. 

Estaba todo el mundo esperando que fuera a la empresa, también estaba un primo mío que se había recibido de arquitecto, la cuestión que yo, la verdad, hacer licitaciones, todo eso, no iba en mi espíritu, y un tío mío que vio que yo ahí no daba, que lo conocía a Mario Roberto, me consiguió una pasantía. Mi tío Andrés Vannelli, que era el dueño de la Sociedad_ente (?), de la Sociedad Protectora de Animales. [Ahí ya estabas recibido.] Sí. Yo me había recibido y había ido a la empresa y me dormía unas siestas bárbaras, tirado en un sillón que estaba ahí que después me llevé a mi casa. Y estuve un año ahí [en lo de MRA], que estaba ad honorem, y después pasé por Santoro. [Pongámosle un año o un proyecto con el que vos empezaste.] ¿Sabés lo que pasa? Empecé a hacer baños. Álvarez era tan minucioso, que vos no podías dejar un azulejo chiquito en la esquina, tenían que quedar azulejos grandes, que no se notara, así que aprendí a “culear la mosca, como decían ahí, era un dicho, “¿estás culeando a la mosca?”, ¿no te contó Ana María? [No, ¿qué es culear la mosca?] Culear la mosca es como que estás ahí [gesto de luchando con el milímetro; le cuento que Milner se acordaba de las medidas del azulejo con que tenía que modular, las alturas de la puerta, etc.] Claro, todo. Porque todo tenía que estar tan modulado con el azulejo de 15 x 15, 15,3 o lo que fuera, entonces la puerta tenía que terminar en el borde superior del azulejo, cosa que si seguías pasando por los azulejos [gesto de trazado horizontal], pero generalmente las puertas llegaban hasta el cielorraso y tenían un paño fijo, y después generalmente inclusive en las oficinas no le gustaba llegar con los tabiques divisorios de las oficinas a las fachadas, pero tenía que llegar, entonces terminaba si había un mueble 60 cm antes y ahí había un espejo, y vos veías que todo pasaba; como hizo en el San Martín cuando le obligaron a a agregar la cabina de cinematografía, esa que vos ves en un hall que sobresale, yo creo que la tuvo que agregar, en la curva de la sala que daba al hall. Entro en Solís. Ahí hago mi pasantía. Terminé la facultad, cuando estaba haciendo la colimba, porque había pedido prórroga, Legales, cómo se llamaba, estando en la colimba, había hecho las condiciones de tiro y pedí prórroga y me recibí ahí, por eso digo que creo que me recibí a los 21. Entré a la facultad a los 15 años. Mi viejo era terrible. Así como él se había recibido a los 19, pero eran 5 años en esa época, porque estaba junto con Bellas Artes. Me recibo, voy a darle la noticia al capitán, yo me había acomodado en la misión militar de Estados Unidos, en el Ministerio de Guerra. Ya había terminado el cursado, y de noche estudiaba Legales. El capitán que era un caballero me felicitó, y los yanquis también me felicitaban, y al sargento le dio tanta rabia que me mandó a lavar todos los baños. En la misión militar de EE.UU., había una misión militar francesa, en esa época ya, porque yo tenía que dibujar junto con otro pibe, los stencils, que se proyectaban en una pantalla, en la cual los militares estadounidenses enseñaban la guerra de guerrilla, la represión de la guerra de guerrillas. Y nosotros dibujábamos… estaba ya Tucumán tomado. [No. En el sesentipico no. Puede ser que el Che, no sé cuándo fue, quizás estaba como amenaza latente.] Yo creo que sí, porque los cursos que les daban a los oficiales, eran cursos de eso, de guerra interna. Terminada la colimba me instalo en la empresa. Menos de un año. No duré, no aguantaba. Viste que las familias italianas, vos tenés que ocupar el lugar de tu viejo. Cuando tu viejo está vos estás ahí al costado tipo de repuesto, pero mientras mi viejo estaba yo vegetaba. Yo me empecé a volver loquito y mi tío me consigue esta pasantía, que en esa época no se decía pasantía, era un año ad-honorem en lo de Álvarez, como preparatorio. Y a mí lo que me gustaba era proyectar y dirigir. Me tuve que presentar en el Teatro San Martín, empecé con Alfredo Gentile, después como ahí había mucha gente me pasaron con Santoro, y después de hacer algunas cosas con Santoro, alguna propiedad horizontal que estaba en Rodríguez Peña [¿1821? no se acuerda]. [Le pregunto por 'Penta', le suena.] Era una obra, la verdad, tan comunacha [le digo que son dos gemelas, dice sí] Me parece que Santoro vivía ahí. No te puedo asegurar. [Lista SCA: SANTORO Eduardo T.               Rodriguez Pena 1817-10o."B"] Eran todas tan parecidas. [Muestra foto.] ¿Ves cómo se marcaba todo? [Marcando en Summa 74, en una medianera, los paños y la viga.] Y esto producía conflictos con la losa, ahí había que sellar muy bien, porque ahí podía entrar, es decir toda esa técnica era muy cara. ¿Ves las puertas cómo llegaban hasta arriba? Ahí empezó la moda de iluminarse los tanques, y ahí me acuerdo que Ana María estuvo haciendo maquetas de plastilina de ese tanque que era toda una cosa. Primero empiezo un recorrido, creo que en el SM en el sector Sarmiento, pero después me pasan con Santoro, porque Santoro necesitaba gente para terminar unas obras, tenían una oficina montada en el SM porque se estaba haciendo el sector Sarmiento, la cuestión que yo después de estar un rato con Santoro, no te puedo decir cuánto, era muy buena persona, era un tipo lo más amable y lo más caballero, y lo más olvidadizo. Me acuerdo que me decía 'tengo que tomar unas pastillas para la memoria y me olvido de tomar las pastillas'. Santoro era uno de sus socios, no sé qué porcentaje, después yo llegué a tener un porcentaje, con Ana María. [Después te pregunto de los habilitados y los asociados, porque nunca entendí muy bien.] Yo tampoco. [Cómo se negociaban esos porcentajes?] Venía verticalmente. [Se te otorgaba.] Cuando querían que una persona se quedara en el estudio se la 'habilitaba', y yo ahí gané mucha plata la verdad. [Y te matabas laburando.] Álvarez tenía la mala costumbre de saludar los viernes a la tarde, y pasaba, yo no me acuerdo si trabajábamos hasta las 8 de la noche, era tardísimo, él pasaba y decía 'hasta mañana…', había gente que no se animaba a decirle 'hasta el lunes', yo a menos que tuviera que ir le decía 'hasta el lunes'. A Paco [Francisco] Díaz, ésa fue una cosa muy triste, porque era un tipo tan pintón y tan caballero que cuando yo llegué a Solís después de estar unos días nomás porque me pidieron de allá creía que ése era Álvarez, porque me parecía que era el tipo más eh…, pero bueno, pero Paco Díaz era una persona muy sumisa, que tenía una mujer divina y unos hijos divinos, él era muy sumiso, y Álvarez le hacía firmar planos, y él nunca llegó a ser ni siquiera habilitado [nota: error], pero jugaba al tenis con Álvarez, iba todos los sábados entonces el sábado al mediodía se lo llevaba a jugar al Lawn Tennis, era un esclavo, y al final Paco Díaz después de que yo me fui él se fue y le hizo un juicio a Álvarez y lo perdió, y después se murió. Le agarró un cáncer de cerebro. Al poco tiempo de perder ese juicio, porque él tenía muchos planos firmados. Y nunca se lo reconocieron. Nunca pasó a ser un habiliitado ni nada. Y gente que entraba después que él, porque yo era un pibe y él era un tipo casado con hijos, era un poco más chico que Álvarez, todo esto me lo enteré por comentarios, no lo viví yo ni lo comprobé, pero sé, por creo que fue el Gordo Ramos, que era un habilitado junto con Rivanera, Mauricio Rantz, Ana María, y yo. Y éstos eran los _. Después le pidió un aumento de sueldo y Álvarez no se lo dio entonces se fue y después le hizo juicio. Pero lo perdió. Y al poco tiempo sé que falleció. Lo recuerdo con mucho cariño y tristeza. Porque era un tipo capaz, pero era sumiso. [Comento que así son todos los que se quedaron.] Yo te digo que me fui porque ya estaba harto, cuando Alfredo Gentile se fue, ya me di cuenta de que iba a seguir todo en ángulo recto, todo en horizontal y vertical, y todos tipo planos que se intersectan y, no. Pero me parece que Bernabó era bastante capaz. Era el más capaz. Mucho más que ¿Rivanera está todavía? [Comento que se retiró con Kopiloff.] Porque Bernabó entró, coincidimos un tiempo nada más, yo vi que él era muy creativo y no tan, que estás en una escuela y no querés salir de ésa. 

Con Santoro me acuerdo que revisaba los planos de hormigón de Rodríguez Peña, cuidando la altura de las vigas, que las vigas tuvieran el espesor de las paredes, y si no marcando en los planos, porque Álvarez no se bancaba, viste como pasa en muchas propiedades horizontales, la viga sobresale 2 cm, no, esa pared había que enchaparla, para que el plano fuera perfecto. [Pregunto si su trato directo era con Santoro, dice que sí.] Pero tengo muy buenos recuerdos de él. No tengo la menor idea de cómo pasé con Alfredo. Se me confunde. [Le pido que me compare a Santoro con Kopiloff, Satow.] Santoro era un tipo más paternal, porque era mayor que Álvarez me parece [nota: no], cuando me empezó a pasar cosas grossas, como verificar planos de hormigón para verificar que una columna no caiga en medio de un espacio, para que la viga no esté más baja que la altura de paso, y después, no las armaduras no, pero bueno, ya me mandaba a obra para verificar los encofrados en todo eso. [Fue una linda escuela.] Yo tuve una escuela, con Álvarez, porque hice de todo. Santoro proyectaba, pero más que todo dirigía, me parece, Santoro era parecido a Víctor Satow, en ese sentido, en los roles. Kopiloff era uno que armaba negocios, me parece, que él no era ni siquiera arquitecto, era el monje negro porque siempre iba con los chismes, había que tener cuidado con Kopiloff, era una persona con la cual había que tener muucho cuidado, no sé si ya te lo habrán dicho. Satow era un buen tipo, sumiso totalmente, como Santoro. Era muy de llegar a él, y explicarte, un ser muy querible. 

Con Santoro me parece que me dieron de proyectar una casa que era para un marino, que yo no sé si no sería el capo de la Marina, y me parece que ahí después pasé, porque a Álvarez le gustó mucho lo que estaba haciendo, que después me la cagó Álvarez, y después de cagármela me pidió… porque yo quería hacer toda una cosa, la obra estaba compuesta por un hall en el medio que para un lado tenía la parte íntima y para el otro las galerías y el living y todo eso, y [no se acuerda dónde estaba] sabés que no la vi, yo la única que vi fue la casa Pruss [?] [muestra en Summa 1974 proyectos en los que trabajó] Esa obra realmente me la cagó, porque yo había hecho, porque los dormitorios tenían una planta baja y una alta y el living no, había hecho toda una línea que continuaba, inclinada, era toda una cosa inclinada que después se continuaba con un muro que cerraba el predio, Álvarez al final arriba la cortó, le hizo una entrada de luz que quedó todo, cuando la vio me pidió disculpas, me dijo 'mire, la verdad' [no la encuentra en la Summa]. En esa época pasaba de un lado al otro. Pero con Gentile después, no sé de qué manera, nos hicimos hasta amigos. [Le pregunto por la edad.] Alfredo murió a los 40 años. Cuando la hicieron salir a Ana me bajó unos cuantos puntos Álvarez, porque era amigo de ella, almorzábamos juntos, proyectábamos juntos. [Le pregunto quién estaba en Solís.] Santoro, después venía yo, después venía Martín Laborda, después no sé quién, después Kopiloff, después del otro lado estaba Víctor Satow [nota: ver el dibujo del plano en la entrevista a Laborda]. Hubo una época que ya el grupo de diseño, que pasó a ser mucho más importante, porque eso sería, el Sanatorio Güemes lo hizo Alfredo, porque ya era una obra que [la busca en la Summa, señala] todo esto, todas las columnas, todo esto Álvarez, no. [Le pregunto si había gente más chica.] Yo era uno de los benjamines, porque además me había recibido muy joven. Martín Laborda entró después, no sé qué fue de él. Martín estaba adelante mío, y después no sé quién más venía. Después estaba me parece la que fue mujer de Bernabó, en un momento dado, porque pasé un tiempo ahí y después se alquiló en la calle Belgrano otro estudio que era bastante grande y ahí pasó a estar todo el equipo de diseño. Ahí se hicieron los planes de rehabilitación de villas de emergencia, no sé dónde se hizo el Sanatorio Güemes, pero todas las obras, ya estábamos como separados de todas esta parte que era comercial y de propiedad horizontal. [O sea que en Solís quedó la máquina esa, y en el atelier digamos] Álvarez aparecía cada tanto, imprevistamente. Y ahí hacíamos los concursos. Me acuerdo de Ana que estaba embarazada de su primer marido y tenían que subirle la mesa para que pudiera dibujar con la panza. Cuando salieron los planes de erradicación de villas de emergencia ahí empezamos a trabajar mucho, y ahí se necesitaba mucha gente… también ahí hicimos, eso trabajé muchísimo yo, la Facultad de Ingeniería [de La Plata], ¿viste esto? esto ya no es Álvarez… [¡obviamente!] Esto es Gentile y nuestro grupo. Y acá yo también, los ángulos rectos y perpendicular y todo eso ya me tenían podrido, ésta es una obra muy linda que al final no se hizo, el concepto era así, estaban los distintos sectores de la ingeniería, civil, eléctrica, todo unido por una calle suspendida, donde abajo los alumnos podían estacionar los coches y se subía por esas escaleritas y por esa calle que comunicaba todos los sectores, que era semicubierta, llegabas a las facultades que eran cerradas. [Le pregunto si sabe quién redactaba las memorias de la revista, dice que no sabe.] Éste era el rectorado, ¿ves? La perspectiva era del Gordo Ramos, pero el proyecto era nuestro. Ves acá, ya se trabajaba con chanfles, este espacio totalmente abierto, esta estructura me acuerdo que la tuvimos que estudiar, el voladizo era tan grande que abajo la base de este núcleo tenía que cubrir el voladizo casi. [Con qué ingeniero trabajabas?] Moltemi era uno me parece. Después había otro que no apareció más, que era muy amigo de Álvarez [después le menciono a Migliaro y dice que era éste] [nota: probablemente, Cañardo], entonces estaba creo que con Santoro todavía, el edificio de la Unión de Artistas de Variedades, y el ingeniero éste se mandó una traba de ladrillos especial, que no sé qué ahorraba, porque se vino la medianera abajo, yo estaba haciendo la dirección de obra y de repente veo que una pared hace así braaaam y se viene abajo, no me lo voy a olvidar nunca, inclusive había gente de los edificios vecinos, que eran unos edificios bajos, que quedaron expuestos, no murió nadie, fue una suerte. En Belgrano había un chileno [Rafael Alfredo Cardemil de Rurange] que estuvo un tiempo que no me acuerdo cómo se llamaba. [Nunca vio a Borthagaray. Lo vio a Sánchez Gómez.] En Belgrano todavía no estábamos. No estuve en el concurso de SOMISA, pero lo conocí a SG porque iba, a reuniones, en Solís. Pero no recuerdo haberlo en Belgrano porque fue una etapa posterior. Del otro lado [en una punta Satow y en la otra] estaba Alfredo Gentile. Porque el estudio después se amplió con otro departamento que compraron atrás, y yo tuve ahí mi equipo propio, en ese nuevo lugar. Porque primero el estudio se expandió para Belgrano, y después se compró un departamento que era del mismo edificio, hacia atrás, porque al principio terminaba en este salón de atrás. Pero Gentile estaba la mayor parte, no, estaba en el San Martín me parece. Porque yo hice la pantalla que está en el sector Sarmiento, ésa la hice yo, la habilité [?] y la proyecté y la _ [le pido que desarrolle] Querían tapar una medianera que era asquerosa, sé que se había hablado con el consorcio y no habían querido hacer ningún arreglo para mejorar, así que se decidió taparla, entonces se inventaron unas pequeñas salas de reuniones para hacer esa pantalla que sale medio curva que tenía una escalera interna que comunicaba con unos pasillos con los niveles del sector Sarmiento. Y con Alfredo seguramente estuvimos hablando 'hagamos algo curvo, algo que tenga un poco de swing'. [Eso no es muy Álvarez.] [Se ríe.] Para nada. [Le digo que en la revista resulta obvio que según las épocas los proyectos son de Ruiz, luego de Gentile, etc.] Álvarez se apropiaba. MRA, yo creo que su canto del cisne, la obra que él prefería, son éstas oficinas que hizo en L. N. Alem, que se ven todas fachadas bien moduladas con sus antepechos, y otra que hizo en Plaza San Martín toda muy horizontal [American Express], eso es Mario Roberto Álvarez, pero ya por ejemplo en Panedile cuando tuvo que sacar las columnas afuera, todas esas cosas, a él lo vertical, él era muy horizontal. Trabajó en el Cervantes, con Santoro. Pero no lo vi a Ruiz. ¿Pero el Cervantes se quemó después de que se separaron? [Le cuento la aneda del reintento y separación definitiva. Criticamos la medianera, que Álvarez defiende, y a partir de ahí saca el tema de la medianera tras la catedral.] Le hizo hacer la perspectiva al Gordo Ramos, con esa medianera atrás, que en el dibujo esa medianera era como un cielo, no contaba en el dibujo. En el dibujo la podés hacer a esa medianera ciega. [le cuento comentario de Ruiz a Ansuini sobre tema de cuánto integrar y cuánto separar, el tema que está ignorado en el Cervantes] Álvarez se apropiaba. Era la firma, era como una marca, pero la marca era él. También estuve con Elvira Castillo. Ella sí que te puede contar varias cosas. Después se fue a trabajar con Kocourek. Elvira Castillo fue una gran trabajadora, con Santoro, hizo toda la dirección del Cervantes, y todos los certificados, una tipa bárbara, buenísima. 

Cuando Alfredo se va, yo me acuerdo que tuve una pequeña sociedad con Santoro, porque a mí me habían contratado, porque yo tenía antecedentes por Salto Grande [me la muestra en la revista], esto me encantó, fue uno de mis últimos trabajos, porque trabajé a escala de paisaje, imagináte, esto era la fachada, era un edificio paradojal, porque tenía dos edificios de mando, está en el Río Uruguay, esto divide Argentina de Uruguay, lo habíamos modelado con Alfredo con la misma idea de la casa que tenía yo, que todo era una misma inclinación, ésta es la sala de máquinas y éste es el edificio de mando, y también se habían hecho inclinados todos estos parapetos de los costados, ves, esto seguía la inclinación de esto de acá, fue muy plástico esta represa, [me fijo el año, 1973] Sí, vino Videla. 

[Sobre la muerte de Gentile, le digo que Ana María me cuenta que chupaban y fumaban.] Ana María también fumaba, porque ¿sabés qué? No tenías tiempo. Álvarez tenía la mala costumbre, a los habilitados y a los socios, pasar a las 6 de la tarde, y te dejaba en la mesa un papelito con un terreno y te decía que al día siguiente venía el cliente a ver qué podíamos hacer con eso, una propiedad horizontal suponete. A veces eran noches trabajando, a veces fines de semanas trabajando, era como una esclavitud. Estuve 12 años, 13 años trabajando ahí. Y el ritmo, al principio cuando era chiquito y hacía baños, pero el problema fue cuando ya fui habilitado, pero estaba ganando buena guita, así que, yo aproveché para invertirla, comprar propiedades, comprar Bonex. Sí, que el sacrificio te sirva de algo. Tuve la suerte de tener un buen contador que era corredor de Bolsa que decía 'ahora comprá bonos y los ponemos en el Banco Provincia…', y yo después quedo con muy buenos antecedentes, y ahí es cuando hacemos Piedra del Águila… pero después hicimos una sociedad que también estaba Santoro y Rantz y no sé quién más, pero no funcionaron las sociedades. [Cuenta que después pasó a trabajar con sobrino, financiación con country de chacras, relleno y retention basin con islitas, una salvaje con flamencos etc. y otra que contenía pileta accesible por puente para evitar cerquito. Laguna Vittel, en Chascomús; edificios fugados.]

Ken Brown la hice bastante solito, porque fue antes de SOMISA, y no se había hecho antes una obra de acero, tenía una estructura reticulada que era una gran sombrilla, formal, y el piso era todo también reticulada que formaba unos cuadrados que ahí se ponía un fibrocemento y se extendía una malla SIMA y se hormigonaba, pero se movía esto, porque saltabas acá y los voladizos tenían 2.40 así que se movía muchísimo. Ahí nos dimos cuenta lo que dilata, porque el edificio tenía una medianera acá y lo tuvimos que separar bastante acá, porque en verano podía tirar la medianera abajo, tuvimos que hacer una cosa que se metía y salía, y después todo esto [la carpintería] era de aluminio, esto era muy Álvarez, a Álvarez le encantó esta obra. Álvarez acá ni metió mano eh, menos con la estructura ésta.

En las reuniones de habilitados el que llegaba tarde pagaba un dólar de multa por minuto de atraso. Mauricio Rantz pobre tenía, yo nunca llegué tarde así que nunca experimenté si realmente eso después te lo descontaban. En las reuniones con habilitados y socios podían suceder después de que te había dejado el papelito, entonces era antes de la reunión con el cliente, y Álvarez veía todas las posibilidades que cada uno había entregado, porque él les dejaba el papelito a todos, y te tenías que estudiar el código para ver cuánto podías scacar, porque lo importante era sacar la mayor cantidad de m2 posibles, porque son obras comerciales, y generalmente Álvarez hacía hijos, “de ésta me gusta esto, de ésta esto, hagamos un hijo de estas dos”. Y después por ahí eso les presentaba al… A él le gustaba hacer hijos de proyectos. Y después seguía en el sector en que caía eso, si era propiedad horizontal caía en Víctor Satow, en Santoro o en Kopiloff. La única obra en PH que le conocí a Alfredo Gentile fue el Panedile. [Le menciono Paraguay y Talcahuano. Él no cree que sea de Gentile.] Ésta de Benito Roggio (Belgrano) no sé si no fue, pero no estoy seguro. Lo que sí me acuerdo de Panedile, el hecho de sacar las columnas afuera ya fue un avance [se ve que no conoce Jockey Club]. Él estaba de viaje en Europa cuando muere Gentile, llamaron a los padres pero él no les había dejado itinerario, sólo se lo había dejado a Alfredo, así que se enteró cuando volvió. Y ahí empezó el desmembramiento, a terminar cosas. [Pregunto si estaban con la UB, pero no sé si es el proyecto que se hizo.] Con UB lo que hice fue junto con Porto el programa de necesidades, reunido con él, Porto y él. En SOMISA no tuvo nada que ver, él entraba cuando SOMISA estaba en el pozo, o antes, ¿cuando se había ganado el concurso? Lo que sí me acuerdo es que hicimos Ken Brown toda en acero para tener experiencia en edificios de acero. A SOMISA Álvarez le sacó la doble altura. Entre piso y piso había cada tanto un hueco. Ahí sí que no tuvo nada que ver Álvarez, ésa se la afanó total. Porque ya con esa estructura al exterior yo creo que le debe haber producido pánico. 

Pachón y Barreal, cuando se iban a explotar las minas del Pachón. Hicieron dos …concursos de urbanización Sierra Grande… dos pueblos, Pachón a no sé cuántos metros de altura muy cerrada muy frío, y otro Barreal a donde el mineral se llevaba y trabajaba. [Muy concurseros.] Sí. Eso era en el sector Belgrano. Vivíamos de concurso y concurso, terminábamos uno y empezábamos otro, era lo más desgastante pero lo más divertido también. Además en esa época no había la cultura de drogas que hay ahora, así que en las parrillas se repartía Actemin [anfetaminas], estabas dos días sin dormir a las carcajadas. Eso por favor no lo pongas. [Ana María me decía que tomaban whisky como agua.] Como agua. Porque vos no podés estar dos días sin dormir, y seguir, y a la madrugada de la segunda noche ya se terminaba todo. 

Con Mauricio Rantz trabajó solamente en el Teatro Colón. Estuvo en el Güemes, PH, Ken Brown, la facultad de ingeniería, Pachón y Barreal, los concursos. [Digo que no eran tantos. Pregunto por dibujantes.] Había un muchacho que era maquetista que no me acuerdo cómo se llama.

Kopiloff proyectaba algo, él era como el que venía después de Álvarez. Todos tenían cuidado de Kopiloff, [claro porque estaba ahí desde 1947] y era un alcahuete. [Y cuando aparece un tipo como Gentile, o un tipo con inclinaciones plásticas, a él no le gustaría nada, porque a él no le gustaría que se destaque otro.] Y eran espacios que no podía manejar. Él manejaba la parte de propiedad horizontal y sobre todo para mí los arreglos comerciales, porque en muchas de esas PH los contratistas eran inversores, se quedaban con deptos, ej. Buscemi hacía proyecto, ejecutaba instalaciones, y se quedaba con un piso. 

Laura D’Huicque divina, una tierna. Pero también vivía, era la secretaria y vivía a los trotes. Estaba sola y después trabajaba junto con Izquierdo. 

Izquierdo podría ser un militar, era como una persona y cuando él hablaba era tajante, no era para dialogar. Como llevaba los números… Era el contador. No participaba en ninguna reunión con los habilitados. En reuniones con socios sí, porque ahí se hablaría de inversiones y de cosas. [Es decir que las reuniones con habilitados eran sobre proyectos.] A las reuniones vos ibas con tu papelito, tu papelito de tu planta tipo que podía estar resuelta en ese tipo de determinada manera, generalmente era una planta tipo porque esas cosas generalmente eran bien comerciales. 

Migliaro era el de la traba de ladrillo. [O sea que laburaba como ingeniero.] Y él apareció con el asunto de los Artistas de Variedades.

Club Hípico lo hizo Gentile, con la famosa lenteja. 

[Comento que en revista pone 'asociado Ruiz' en chiquito, como si fuera un Satow. Seguimos con tema 'y asociados', Gentile, D’Huicque. Lo mismo la chorrera de nombres al final del libro del '93.]

A Paco Díaz cuando se lo llevaba a jugar al tenis él le decía '¿Paco vos tendrás que perder, porque si no te echan?' 'Paco no le vayas a ganar por favor'. [nota: en realidad Francisco Díaz y MRA se habían conocido en el Lawn Tennis; iban juntos desde el estudio, pero FD había dejado a su familia en el club a la mañana, y volvía él a su familia y su grupo] Y yo muchos sábados iba, y después me llevaba trabajo a mi casa.

[Comentamos lo del 'buen casamiento', que se la pasaba hablando del doble apellido y los Sánchez Elía y se buscó una Ortiz de Rozas.]

 

181223

CCGSM pared sobre la medianera creo que MRA me habló y le dijo que quedó bien, y cree

puede ser que no lo haya visto

si yo hice una cosa así,fue con el permiso de Alfredo, hasta pueden ser ideas de Alfredo, trabajábamos de una manera tan libre que no sabés de quién es la idea, lo único que me acuerdo es que me mandé unas formas, 

me acuerdo que se puso adentro de eso una especie de salón para dar conferencia, 

la plaza tenía un pedestal para poner una escultura de Gyula Kosice, se hizo el pedestal de granito negro, pero no hubo presupuesto para lo de Kocise, tardó en ponerse, vino el verano y ese granito negro estaba al sol, se sentó una mujer y se quemó el culo, quemadura fuerte